Seis cláusulas evitan casi todos los conflictos, y la que trata sobre tu cara es la menos negociada.
Lo que se entrega
Cinco líneas, y eliminan la mitad de las discusiones posteriores a la entrega.
La cantidad de vídeos, su duración, sus formatos.
La cantidad de ganchos o de variantes.
Los archivos brutos, entregados o no.
Las fotos tomadas durante el rodaje, si están incluidas.
Y la cantidad de retoques incluidos, con qué cuenta como retoque y qué se vuelve una prestación nueva.
Qué puede hacer la marca con eso
Cuatro elementos, cada uno nombrado, nunca una palabra general.
Los canales: publicación orgánica, publicidad paga, sitio, plataforma, correo, pantalla en local.
La duración, en meses, con fecha de inicio.
El territorio: una provincia, el país, América del Norte, el mundo.
Y la posibilidad de sublicenciar a distribuidores o socios, que debe pedirse explícitamente y pagarse.
Cuándo y cómo te pagan
Cuatro puntos, a escribir antes de empezar.
El monto total, la moneda, y qué cubre.
El anticipo: la mitad para un cliente nuevo, cobrado antes del rodaje.
La fecha de pago del saldo, expresada en fecha y no en cantidad de días.
Y la mención que alinea todo lo demás: la cesión de derechos rige desde el pago íntegro.
La exclusividad, si la hay
Tres parámetros, y su falta de precio es el error más frecuente.
Su duración, su categoría exacta, y su territorio.
Una exclusividad te prohíbe trabajar para un competidor: es una pérdida de ingreso, o sea una línea facturada, nunca un gesto comercial.
Una regla simple: si la marca no puede nombrar con precisión a los competidores en cuestión, la exclusividad es demasiado amplia y hay que reducirla.
Quién se queda con qué si el acuerdo termina
Tres situaciones, a prever mientras todo va bien.
Cancelación antes del rodaje: el anticipo queda adquirido, total o parcialmente según el preaviso.
Cancelación después de la entrega: los derechos no están cedidos si el saldo no se pagó, y el vídeo no puede difundirse.
Y retiro pedido por la persona que aparece: qué pasa, en qué plazo, y quién avisa a los revendedores.
Las seis líneas que bastan
| Línea | Lo que fija |
|---|---|
| Objeto | Cantidad de vídeos, formatos, idiomas |
| Precio | Monto, moneda, vencimiento |
| Cesión | Soportes, duración, territorio |
| Retoques | Cuántos están incluidos |
| Entrega | Fecha y forma de los archivos |
| Ruptura | Qué pasa si una parte se retira |
Lo que se precisa en un mercado bilingüe
El idioma de redacción del contrato y el que prevalece en caso de divergencia. Dos versiones no alineadas crean un litigio que nadie vio venir.
Lo que vale para las personas filmadas
Toda persona reconocible da un acuerdo escrito, incluido un allegado. Sin ese escrito, el vídeo no puede difundirse, a confirmar con un abogado.
El formato que realmente alcanza
Dos páginas, y valen más que un documento de veinte.
La primera: los entregables, el precio, los vencimientos, los derechos, la exclusividad.
La segunda: la autorización de imagen, aparte, con su duración, sus canales y sus condiciones de retiro.
Una última observación, propia de ese mercado: agregá una línea que indique la o las lenguas de entrega. Una versión en la segunda lengua es un segundo rodaje, no una traducción, y el olvido de esa línea transforma con regularidad un pedido simple en un conflicto sobre lo que se había acordado.



