Bélgica acoge un número notable de ferias profesionales para un país de su tamaño, en alimentación, construcción, maquinaria, mueble, envase y agricultura. Durante dos días, varios cientos de empresas están en un mismo pabellón, todas pensando en cómo se presentan.

Es una concentración poco habitual, y casi todos los creadores la desaprovechan: o no van, o van de visitantes y reparten tarjetas.

Ir de visitante no funciona

Los expositores están trabajando. Pagan el estand, tienen objetivos, y quien se acerca a venderles un servicio es una interrupción que hay que cortar con educación.

Qué funciona en su lugar

Llega con un motivo para estar allí que les sirva a ellos. Graba a un expositor que ya conoces, o a uno con el que contactaste antes, y hazlo a la vista en el pabellón. Un creador trabajando no es un comercial, y los estands vecinos miran, preguntan qué haces, y arrancan ellos la conversación.

Lo segundo que funciona es el día siguiente. En una feria todo el mundo recoge contactos y nadie los sigue, así que un mensaje corto el martes posterior con un clip adjunto llega a una bandeja sorprendentemente vacía de competencia.

Grabar en un estand, con honestidad

Un pabellón es un sitio difícil y conviene saber por qué antes de prometer nada.

La luz

Los techos son altos, la luz está mezclada, y los estands tienen su propia iluminación de color que cambia cada tres metros. Graba cerrado, usa el fondo del estand y no el pabellón, y lleva una luz pequeña que controles en vez de pelearte con el techo.

El sonido

Es ruidoso, sin parar, y ningún micrófono borra un pabellón. Todo lo que lleve habla hay que grabarlo o pegado a la persona con un micro de solapa, o directamente en otro sitio: una sala de reuniones, un pasillo, la calle.

Qué grabar en una feriaDónde se usa
El producto en demostraciónLos canales del expositor, durante meses
Entrevistas cortas con el equipoCaptación y página de quiénes somos
El propio estand, abierto y vacío tempranoLa propuesta para la feria del año que viene
Visitantes reaccionando, con permisoRedes, de inmediato, durante la feria
Un bucle mudo del productoLa pantalla del estand el año siguiente

La última fila es la venta que merece la pena. Un bucle que corre en la pantalla de un estand se compra una vez, sirve en cada feria durante dos o tres años, y casi nadie lo ofrece.

Una feria cuesta una jornada, no una semana

Dos días de feria sin nada cerrado son una forma cara de caminar. Elige un día, sepa a qué pabellón vas antes de llegar, y trata los pasillos como un itinerario y no como un sitio por el que deambular.

Las horas útiles son estrechas. La primera hora tras la apertura es cuando los expositores están libres y los estands están en su mejor momento, y la última es cuando se habla porque ya no hay nada en juego. La mitad del día son colas, ruido y nadie disponible, y es la parte que la mayoría de visitantes se pasa entera dentro.

Qué se vende realmente después

No las imágenes de ese día. La relación, y un plan para los doce meses siguientes.

Un expositor que acaba de gastar un presupuesto serio en dos días es muy consciente de que ha producido poquísimo material. Ese es el momento de proponer algo modesto y regular, y convierte mucho mejor en la semana posterior a una feria que en cualquier otro momento del año.