Lo que vendés realmente, la duración de una licencia, el derecho a la imagen, y las cinco líneas que evitan litigios.
Las cuatro preguntas de la licencia
Cuatro, y alcanzan para describir lo que se vende.
Qué soportes: cuenta de la marca, publicidad pagada, sitio, ficha de producto, tienda, feria.
Qué duración: en meses, a partir de la primera difusión y no de la entrega.
Qué territorio: un país, una zona, un idioma.
Y qué modificaciones: remontaje, corte, subtitulado, doblaje, cambio del texto incrustado.
Una regla que simplifica todo: lo que no se nombra no se cede. El creador conserva entonces el resto, y la marca sabe exactamente qué puede hacer sin volver a pedir.
El derecho a la imagen es aparte
Es el punto que la mayoría de los acuerdos confunde con la licencia sobre el vídeo.
El vídeo es una cosa, la aparición de una persona en pantalla es otra: son dos autorizaciones distintas, cada una con su duración y su alcance.
Tres casos a tratar de forma explícita.
El creador mismo, por su imagen y su voz.
Los terceros presentes en el cuadro, incluso al fondo.
Y los menores, que exigen una atención particular y el acuerdo de quienes tienen su responsabilidad.
Una precaución útil: preveé el caso del retiro. Una persona puede pedir dejar de aparecer, y conviene haber escrito de antemano qué pasa entonces, en vez de descubrirlo en plena campaña. Las modalidades exactas se verifican con un abogado.
Las cinco líneas que evitan litigios
Cinco, y entran en un mensaje.
Qué se entrega: cantidad de vídeos, formatos, duraciones.
Qué se cede: soportes, duración, territorio, modificaciones.
Qué no se cede: todo lo demás, nombrado en una frase.
El precio, y qué dispara el pago.
Y el procedimiento de fin: quién retira, en qué plazo, y qué pasa si el vídeo sigue en línea después.
Una sexta línea, muchas veces decisiva: la exclusividad. Si la marca quiere impedir que el creador trabaje para un competidor, eso se cotiza aparte y se limita en el tiempo y por categoría.
Lo que realmente alcanza
Un documento de una página, firmado, vale más que un contrato de diez páginas que nadie lee.
Tres razones. Se relee antes de cada campaña. Lo entiende alguien que no participó de la negociación. Y se encuentra, porque es corto.
Tres precauciones igual. Hacé revisar tu modelo una vez por un abogado, y después reutilizalo. Conservá cada ejemplar firmado, fechado, con las autorizaciones asociadas. Y nunca modifiques un acuerdo con un mensaje oral: una frase agregada en conversación no sobrevive a un cambio de equipo.
Lo que cubre cada documento
| Documento | Lo que regula | Cuándo se firma |
|---|---|---|
| El presupuesto aceptado | El precio, el contenido, la fecha | Antes del rodaje |
| La cesión de derechos | Soportes, duración, territorio | Con el presupuesto |
| La autorización de imagen | Las personas filmadas | El día del rodaje |
Lo que más falta
La autorización de terceros. Un amigo, un menor o un empleado filmado sin escrito vuelve el vídeo inexplotable, y eso se descubre al momento de difundir.
Lo que se relee antes de firmar
La prórroga automática, la cesión a un tercero, la cláusula de exclusividad y el destino de los archivos fuente, a confirmar con un abogado.
La renovación
Dos gestos, y llevan cinco minutos.
Un recordatorio treinta días antes de la fecha de fin, puesto el día de la firma.
Y una decisión escrita: se prolonga contra pago, se retira, o se renegocia un alcance más amplio.
Un último punto, válido de los dos lados: una prórroga se negocia mejor antes del vencimiento que después. La marca que pide una extensión tres días antes del fin obtiene un precio; la que la pide después de haber dejado el vídeo en línea está negociando otra cosa.



