Equipo, oficina en casa, desplazamientos y la cuestión de los productos recibidos, que la mayoría de los creadores trata mal.
El equipo es la categoría evidente
Cinco puntos a conocer.
El material comprado para la actividad entra en los gastos, pero un bien durable no siempre se trata como una compra corriente: puede corresponder a una amortización en varios años.
La parte personal se retira, punto tratado más arriba.
Los accesorios de bajo valor, tarjetas de memoria, cables, luces de apoyo, se tratan en general más simplemente que el material principal.
Las reparaciones y el mantenimiento siguen el mismo régimen que el bien involucrado.
Y los programas y suscripciones de producción son cargas recurrentes, con la condición de estar pagados por la cuenta profesional.
La oficina en casa es deducible y mal entendida
Cuatro condiciones a respetar.
El espacio tiene que servir a la actividad, y la proporción se calcula sobre una base objetiva, la mayoría de las veces la superficie.
Los gastos involucrados son proporcionales: alquiler o intereses, electricidad, calefacción, acceso a internet.
El cálculo se documenta una vez, con un plano y cifras, y después se reutiliza cada año.
Y la regla exacta depende de tu estatuto y de tu situación, lo que se verifica con un contador.
Un error frecuente: deducir una pieza entera cuando también sirve de dormitorio o de living. La proporción tiene que reflejar la realidad, porque es lo que se va a verificar.
Desplazamientos y vehículo exigen un registro
Cinco reglas prácticas.
El registro se lleva en el momento del desplazamiento: fecha, destino, motivo, distancia.
Un trayecto hacia un rodaje, un retiro de producto, una reunión con un cliente es profesional; un trayecto personal no lo es, aunque pase por delante.
Los transportes públicos se justifican con el boleto conservado, con el motivo anotado encima.
Los gastos de comida obedecen a reglas particulares y no se deducen como una compra común.
Y los desplazamientos de larga distancia suponen conservar el conjunto de los comprobantes, incluido el alojamiento.
Los productos gratis son un ingreso antes de ser un gasto
Cuatro puntos muchas veces ignorados.
Un producto recibido a cambio de una prestación tiene un valor, y ese valor entra en los ingresos de la actividad.
Ese mismo valor puede después constituir un gasto, según el uso que se le dé, pero las dos operaciones existen.
Ese mecanismo sorprende sobre todo cuando el producto es caro: un objeto recibido puede crear un ingreso imponible sin que haya circulado ningún dinero.
Y el tratamiento exacto depende de tu situación, lo que vuelve necesaria una verificación con un contador antes de aceptar intercambios regulares.
Lo que se deduce, y con qué condición
| Gasto | Deducible | La condición |
|---|---|---|
| El material de rodaje | Sí, a menudo amortizado | Un uso profesional demostrable |
| Una parte de la vivienda | A veces | Un espacio identificable y una regla de cálculo |
| Los desplazamientos | Sí | Un justificante y un motivo profesional |
| Las comidas | Rara vez en su totalidad | Reglas estrictas y un tope |
Lo que decide en caso de inspección
La prueba de uso, no la factura. Un ordenador facturado a nombre de la actividad pero usado en familia se recalifica; un cuaderno de rodajes fechado vale más que un argumento.
Lo que se confirma con un contable
Las tasas de amortización, el método de cálculo de la parte doméstica y los topes aplicables. Estas reglas cambian y un foro no compromete a nadie.
La versión práctica
Seis hábitos, aplicables desde el primer mes.
Una cuenta bancaria separada para toda la actividad.
Una planilla de gastos llevada cada semana, con la parte profesional indicada.
Los comprobantes conservados en formato digital, nombrados por fecha y por naturaleza.
El registro de desplazamientos completado el mismo día.
Una nota escrita del cálculo de la oficina en casa.
Y una cita anual con un contador, en vez de una búsqueda en línea al momento de la declaración.
Una última referencia: lo que cuesta caro en esa categoría no es el impuesto, es la deducción perdida por falta de prueba. Un gasto profesional no documentado es un gasto personal, sea cual sea la realidad de su uso.



