Un vídeo dice «solo 19,90 en lugar de 29,90», la marca lo difunde como anuncio, y tres semanas después llega un requerimiento. No por la mención publicitaria, no por el producto, sino por la frase que contiene las dos cifras.
En cuanto se cita un precio en un vídeo, el vídeo pasa a ser publicidad con indicación de precios. Entra entonces en juego el reglamento alemán sobre indicación de precios, que impone exigencias que nadie tiene presentes el día del rodaje.
A quién obliga realmente el reglamento
El texto regula la indicación de precios de bienes o servicios de un empresario frente a consumidores. Su obligación central alcanza dos papeles: quien ofrece bienes o servicios a consumidores, y quien, en calidad de oferente de esos bienes o servicios, hace publicidad indicando precios.
La palabra oferente soporta aquí toda la carga. Grabar el producto de un tercero y citar su precio no convierte a nadie en oferente de ese producto. Oferente es quien vende, y en una campaña UGC esa es la marca.
Por qué esto no es una absolución para los creadores
La obligación recae sobre la marca, el riesgo aterriza igualmente en el rodaje. Porque si el precio pronunciado hace atacable el anuncio, es la marca quien recibe el requerimiento, y es el contrato con quien grabó el que decide quién paga el nuevo rodaje.
En la práctica, una indicación de precio en un vídeo nunca es una decisión creativa. O viene del briefing, o no entra en el vídeo.
Qué arrastra consigo un precio citado
Lo que debe indicarse es el precio total, es decir, el precio a pagar incluidos el impuesto sobre el valor añadido y los demás componentes del precio. Un precio sin impuestos dirigido a consumidores no cumple con eso.
A ello se suma una exigencia de forma que pesa más en vídeo que en una tienda en línea: las indicaciones deben ser atribuibles sin ambigüedad a la oferta o a la publicidad, y fácilmente reconocibles y claramente legibles, o perceptibles de otro modo satisfactorio. El texto exige expresamente claridad y veracidad de los precios.
En venta a distancia se añade la obligación de indicar que los precios incluyen el impuesto sobre el valor añadido y los demás componentes del precio, y si además se aplican gastos de transporte, entrega o envío. Cuando se aplican, hay que indicar su importe en la medida en que pueda calcularse razonablemente de antemano.
Qué significa «perceptible» en un vídeo
Una sobreimpresión que dura cuatro fotogramas no es perceptible de forma satisfactoria. Una indicación que solo vive en la descripción bajo el vídeo, mientras el precio se pronuncia en imagen, no es atribuible sin ambigüedad a la publicidad.
La regla empírica sólida: lo que pertenece al precio está donde está el precio, y el tiempo suficiente para poder leerse.
Precio por unidad de medida: solo para determinados bienes
Aquí se aloja el malentendido más frecuente. El precio por unidad de medida no se debe por cualquier producto visible en un vídeo, sino por bienes en envases preparados, en envases abiertos o como unidades de venta sin envoltura, vendidos por peso, volumen, longitud o superficie. Para los bienes vendidos a granel según esas mismas medidas, en cambio, solo se indica el precio por unidad de medida.
Y el reglamento excluye expresamente toda una serie de casos.
| Producto en el vídeo | Precio por unidad debido | Fundamento |
|---|---|---|
| Champú, 500 ml, envase preparado | sí | § 4 ap. 1 PAngV |
| Muestra de sérum, 5 ml | no | § 4 ap. 3 n.º 1, por debajo de 10 ml |
| Barra de labios | no | § 4 ap. 3 n.º 7, coloración o embellecimiento |
| Eau de parfum con 3 % de aceite perfumado y 70 % de etanol | no | § 4 ap. 3 n.º 8 |
| Café pesado a granel | solo precio por unidad | § 4 ap. 2 PAngV |
| Paquete de coaching | no | el § 4 se refiere a bienes, no a servicios |
El malentendido «la cosmética está excluida»
Están excluidos los productos cosméticos que sirven exclusivamente para colorear o embellecer la piel, el cabello o las uñas. Es una formulación estrecha, y no cubre toda la categoría.
Una barra de labios entra ahí. Un sérum de cuidado cuya publicidad ensalza el efecto sobre la barrera cutánea no se clasifica sin discusión entre los productos exclusivamente embellecedores. Reclamar la exclusión para todo el lineal es estirarla más allá de su propio texto.
Descuentos en vídeo: la regla de los 30 días
Quien está obligado a indicar un precio total debe, en cada anuncio de una reducción de precio referida a un bien, indicar el precio total más bajo que haya aplicado frente a consumidores durante los 30 días anteriores a la reducción.
Cuando una reducción progresa por tramos sin interrupción, puede indicarse durante toda su duración el precio aplicado antes del inicio de la serie. La regla no se aplica ni a las reducciones de precio individuales, ni a los bienes perecederos o de corta conservación cuyo precio baja por un riesgo inminente de deterioro.
Conviene distinguir de esta una segunda disposición, porque a menudo se confunden: para las reducciones generales limitadas en el tiempo por fecha de calendario y hechas públicas, decae la obligación de exhibir un nuevo precio total o un nuevo precio por unidad. Eso no dispensa de indicar el precio de referencia. Las dos reglas coexisten, y solo una de ellas conoce ese alivio.
Por qué esto llega al rodaje
El precio de referencia es un hecho sobre el historial de precios del vendedor, no sobre el producto. Quien graba no puede conocerlo, y puede cambiar entre el rodaje y la difusión.
De ahí sale una regla de producción que cualquier briefing puede soportar: el anuncio del descuento pertenece a una capa que la marca pueda modificar después. Una sobreimpresión, una descripción, una línea de texto publicitario se corrigen. Una cifra pronunciada en la pista de audio, no.
Qué debe figurar en el briefing
Tres puntos bastan para sacar todo este asunto del rodaje.
- Los precios no se pronuncian cuando la campaña debe rodar más tiempo del que el precio aguanta.
- Si se cita un precio, la marca lo facilita por escrito, como precio total, con el precio de referencia de los últimos 30 días si se trata de una reducción.
- Las sobreimpresiones duran lo suficiente, y todo lo que pertenece al precio está junto a él.
El cuarto punto no es un punto de briefing sino una cuestión de contrato: la indicación de precio aprobada queda documentada, porque la obligación depende del historial de precios de la marca y no del montaje.
Fuentes
- § 1 PAngV, ámbito de aplicación y principio
- § 3 PAngV, obligación de indicar el precio total
- § 4 PAngV, obligación de indicar el precio por unidad de medida
- § 6 PAngV, indicación de precios en contratos a distancia
- § 11 PAngV, obligación adicional en caso de reducción de precio
Verificado el 8 de septiembre de 2026. Esta guía no es asesoramiento jurídico y no sustituye el examen del caso concreto. Si esta guía y la fuente oficial discrepan, prevalece la fuente.



