Los ocho segundos que pasan en tu perfil, qué verifica primero un cliente extranjero, y las tres líneas que deciden.

Qué mira primero

Cuatro elementos, en el orden real de la mirada.

La primera imagen de tu portafolio, que tiene que parecerse a lo que quiere encargar, no a tu obra más lograda.

La primera línea de texto, que tiene que contener la categoría y el idioma de trabajo.

La prueba de regularidad: tres ejemplos coherentes valen más que doce ejemplos dispares.

Y la disponibilidad, es decir el hecho de que tomás misiones ahora.

Una observación contraintuitiva: la cantidad de seguidores no está en esa lista. Una marca que compra vídeos para su ficha de producto o su publicidad compra una producción, no una audiencia.

Las dos cosas que verifica un cliente extranjero

La primera es administrativa.

Verifica que podés emitir un documento conforme para su contabilidad, y que el pago no le va a costar tres semanas de trámites. Precisá entonces tu estatus, los medios de pago aceptados, y quién asume los gastos de transferencia.

La segunda es lingüística.

Verifica que el idioma entregado será correcto para su mercado. Si tu español es el de acá, decilo: es una información útil, no un defecto. Una marca que apunta a otro país hispanohablante va a preferir saberlo antes de encargar, y una marca que apunta a Argentina busca justamente eso.

Las tres líneas que deciden

Tres frases, escritas en este orden, alcanzan para hacer la diferencia.

Qué hacés, con la categoría: «vídeos de producto para marcas de cuidado y hogar».

Cómo trabajás: «entrega en cinco días hábiles, dos formatos, subtítulos incluidos».

Y cómo te pagan: «factura emitida, pago por transferencia o plataforma, gastos a cargo del cliente».

Tres líneas, ninguna imagen, y la mayor parte de la duda desaparece. Agregá después tu estilo, tu tono, tu universo: cuentan, pero convencen a alguien ya tranquilizado.

Qué quita credibilidad

Cuatro errores frecuentes.

Un portafolio compuesto sólo por colaboraciones no remuneradas presentadas como campañas.

Ejemplos viejos sin fecha: en este oficio, un trabajo de dos años parece fechado.

Una tarifa ausente sumada a la negativa a darla: el cliente entiende que habrá que negociar, y pasa al perfil siguiente.

Y capturas de estadísticas sin contexto, que no prueban nada y ocupan el lugar de un ejemplo útil.

Una precisión útil: valen más tres vídeos hechos para productos que compraste vos, filmados con prolijidad, que una lista de marcas citadas sin prueba.

Lo que la marca verifica antes de contactar

ElementoLo que buscaPeso
Los tres primeros ejemplosLa nitidez, el sonido, el encuadreDecisivo
El precio mostradoLa compatibilidad con su presupuestoFuerte
El plazo en días hábilesLa viabilidadFuerte
La antigüedad de la cuentaNadaDébil

Lo que se rellena sin contar historias

La ciudad, los idiomas hablados, los formatos entregados, la moneda de facturación y la franja. Una frase de presentación basta; el resto se lee en los ejemplos.

Lo que se actualiza cada trimestre

El ejemplo de cabecera, la disponibilidad, la franja y las categorías realmente buscadas. Un perfil congelado desde hace un año sale de las búsquedas sin que se sepa.

Español e inglés

Tres casos, tres respuestas.

Apuntás al mercado local: escribí en español, con las palabras que usan las marcas de acá.

Apuntás a clientes extranjeros hispanohablantes: escribí en español neutro y aclará que podés adaptar el vocabulario.

Apuntás a marcas anglófonas que venden en América Latina: escribí una versión inglesa corta, sólo para la parte comercial, y conservá tus ejemplos en español.

Un error a evitar: traducir todo el perfil a un inglés aproximado. Una frase mal armada en el idioma de trabajo anunciado inquieta más de lo que tranquiliza.

Una última referencia, válida en todos lados: un perfil se relee cada tres meses. Los ejemplos más recientes suben, los viejos bajan, y la línea de disponibilidad se actualiza. Un perfil que no se movió en un año dice exactamente eso a quien lo lee.