Qué filmar antes de tener clientes, cuántas piezas alcanzan, y cómo presentarlas para que te contraten.
Cada pieza necesita su contexto
Tres líneas debajo de cada vídeo, y cambian la lectura.
Qué se pedía: el producto, la cosa a probar, el formato.
Qué se entregó: la cantidad de vídeos, las variantes, los formatos adicionales.
Y el marco: filmado como ejercicio, o para un cliente, con su acuerdo de publicación.
Sin esas tres líneas, un vídeo se juzga por su estética. Con ellas, se juzga por la capacidad de responder a un pedido, que es exactamente lo que se compra.
Cómo ordenarlo
Cuatro reglas, y valen más que el contenido.
Una carpeta única, que se abre sin registro, en el teléfono, en menos de tres segundos.
Una clasificación por uso, no por fecha: demostración, opinión, desempaque, respuesta a objeción.
Nombres de archivo explícitos: producto, formato, duración, versión.
Y una sola página de entrada, con tres líneas sobre vos: ciudad, qué filmás, plazo habitual de entrega.
Lo que hay que incluir sí o sí
Cinco piezas, y cubren la mayoría de los pedidos.
Una demostración en mano, filmada en una toma.
Una opinión frente a cámara que empiece por una objeción.
Un formato explicativo: cómo funciona, cómo se mantiene, qué hay que saber antes de comprar. Es la pieza que más distingue en ese mercado, porque prueba precisión.
Un desempaque con el contenido real mostrado en plano.
Y un mismo vídeo declinado en tres ganchos, que muestra que sabés producir variantes.
Lo que hace cerrar un portafolio
Cinco errores, y se detectan en diez segundos.
Una música fuerte en la página de inicio.
Cuarenta vídeos sin clasificación.
Efectos de montaje que muestran el programa en vez del producto.
Un vídeo cuyo sonido satura o cuya voz queda tapada.
Y la ausencia total de información práctica: sin plazo, sin ciudad, sin condiciones, la persona pasa al perfil siguiente.
Lo que se puede poner sin clientes
Tres categorías, perfectamente aceptadas siempre que se presenten como tales.
Productos que tenés, filmados como si una marca los hubiera encargado.
Ejercicios sobre un brief que escribiste vos, con el brief a la vista debajo del vídeo.
Y respuestas a objeciones encontradas en comentarios públicos, sin nombrar a la marca en cuestión.
La única regla absoluta: nunca dejes creer que una marca te contrató si no es cierto. Allá esa verificación se hace, y una sola inexactitud cierra la puerta definitivamente.
Lo que la marca busca en un dosier
| Elemento | Lo que verifica | Peso |
|---|---|---|
| Los tres primeros ejemplos | La nitidez, el sonido, el encuadre | Decisivo |
| La parrilla de precios | La compatibilidad presupuestaria | Fuerte |
| Los datos legales | La seriedad administrativa | Fuerte aquí |
Lo que se añade al dosier y marca la diferencia
Un modelo de contrato, las condiciones generales y una frase sobre el tratamiento de los datos. Esas tres piezas responden a las preguntas antes de que se hagan.
Lo que se retira sin dudar
Un ejemplo de más de dos años, un vídeo con sonido mediocre, y todo trabajo cuyo resultado no se puede mostrar porque nunca se difundió.
El mantenimiento
Un hábito, sostenido cada mes.
Reemplazá la pieza más floja por la mejor producción del mes, y sacá todo lo que tenga más de dos años.
Un portafolio no se construye, se poda: su calidad se mide por su pieza menos buena, nunca por la cantidad de vídeos que contiene.



