Un vídeo filmado en casa de alguien siempre contiene más información de la que la marca cree comprar. Es el punto ciego de esta categoría.
Filmar a personas identificables exige un consentimiento
Es el punto de partida y no se esquiva.
Toda persona reconocible por su imagen o su voz debe haber dado su acuerdo, para un uso definido, en soportes definidos y por una duración definida. Las reglas aplicables dependen del lugar de grabación, de la naturaleza del contenido y del uso previsto.
Se verifican antes del rodaje, y una duda se levanta con un jurista antes que en el montaje.
Quebec agregó obligaciones
Es la particularidad que los equipos de otros lados descubren demasiado tarde.
Las exigencias en materia de información personal son ahí más amplias que en el resto del país, y alcanzan la recolección, la conservación, la transparencia y los derechos de las personas concernidas. Se aplican estés instalado ahí o no, apenas tratás información de personas que se encuentran ahí.
Ese punto se verifica antes de lanzar una campaña, no después de un reclamo.
Los datos de los creadores también son información personal
Es lo que casi nadie anticipa.
Tenés su nombre, su dirección, sus datos bancarios, a veces un documento de identidad, y una biblioteca de vídeos donde figura su rostro. Todo eso se conserva, se protege, se limita en el tiempo y se borra cuando ya no es necesario.
Escribí quién tiene acceso a esas carpetas en tu equipo. Las más de las veces, la respuesta honesta es todo el mundo, y ahí ya está el problema.
Los chicos exigen una atención particular
Las reglas son más estrictas y los acuerdos más exigentes.
El acuerdo de quienes ejercen la responsabilidad parental es necesario, con condiciones que dependen del lugar, de la edad y del uso previsto. No filmes nunca a un chico que no es de la casa sin ese acuerdo escrito, y evitá todo elemento que permita ubicar una escuela o un domicilio.
Qué hay que escribir en el acuerdo
Cuatro líneas, además de las condiciones comerciales.
Quién aparece. En qué soportes y por cuánto tiempo. Qué pasa al vencimiento. Y cómo una persona puede pedir el retiro de su imagen, a quién, y en qué plazo respondés.
Esa última línea falta casi siempre, y es la que te va a servir.
La versión práctica
Tres hábitos alcanzan para cubrir lo esencial.
Un acuerdo escrito firmado antes de cada rodaje, nunca después. Un barrido del cuadro antes de la primera toma. Y una carpeta única donde se guardan los acuerdos, con su fecha de vencimiento.
Lo que exige un acuerdo antes de publicar
| El elemento filmado | Lo que hace falta | Por qué |
|---|---|---|
| Un rostro identificable | Un acuerdo escrito y fechado | La persona es reconocible |
| Un menor | El acuerdo del padre o la madre, y prudencia | Ningún elemento identificativo |
| Una dirección, una matrícula, una pantalla | Un difuminado | Esos datos llevan a una persona |
Lo que un acuerdo debe precisar
El uso, la duración y los soportes. Un acuerdo general que no dice nada de la publicidad de pago no cubre una campaña, y la persona filmada puede pedir legítimamente la retirada.
Lo que se verifica antes de enviar una entrega
El fondo. Un transeúnte nítido, un documento legible sobre una mesa, una notificación en pantalla: tres casos en que el vídeo está técnicamente listo pero es impublicable tal cual.
Cuando alguien pide el retiro
Respondé rápido, y no discutas.
Sacá el vídeo de los soportes que controlás, anotá la fecha, y avisá a quienes lo difundían. Un pedido tratado en cuarenta y ocho horas sigue siendo un incidente; el mismo pedido ignorado se vuelve un expediente.
Fuentes
Comprobado el 4 de septiembre de 2026. Los umbrales y los tipos cambian: si esta guía y la fuente oficial no coinciden, manda la fuente oficial.



