Por qué el vídeo alimentario convierte distinto, qué filmar, y cómo briefear a un creador que sabe volver apetitoso un producto.

Qué mira primero el público español

Cuatro elementos, antes incluso del producto.

La mesa, que indica si se trata de una comida compartida o de un uso individual.

La hora implícita, que no es la misma que en otros lados y se lee en la luz.

Las manos y el gesto, más que la cara.

Y la cantidad real, que decide el valor percibido.

Una consecuencia de casting: el creador que filma solo, parado en una cocina, produce un contenido que funciona menos bien que una mesa donde hay varios, incluso fuera de cuadro.

Qué vuelve apetitoso un producto en imagen

Seis reglas técnicas.

La luz viene del costado o de atrás, nunca de frente, para que la materia tenga relieve.

El sonido es real: el corte, el hervor, el crujido. Es la principal herramienta de esa categoría.

El movimiento tiene que ser lento y continuo, no cortado.

El vapor, el brillo y la textura se filman muy de cerca.

El color no se retoca, so pena de decepcionar en la compra.

Y el recipiente es el de todo el mundo, no una vajilla de estudio.

Las reglas de comunicación nutricional

Cinco afirmaciones a descartar por defecto.

Toda declaración de salud, regulada por reglas estrictas y formulaciones autorizadas.

Toda afirmación nutricional del tipo rico en o sin, sujeta a umbrales.

Toda recomendación destinada a los chicos.

Toda comparación con un producto competidor.

Y toda mención de una denominación o de un origen protegido que no se aplique al producto filmado.

Lo que sigue siendo posible: describir un gusto, un uso, una receta y una costumbre. La lista de menciones autorizadas se le pide a la marca y se verifica con un abogado antes del rodaje.

Qué creadores contratar

Cuatro perfiles, con sus usos.

La persona que cocina realmente a diario, la más creíble y muchas veces la menos cara.

El perfil familia, indispensable para los productos de compartir.

El profesional de cocina, útil para la técnica pero menos para la identificación.

Y el perfil presupuesto, que trata la cantidad y el precio por kilo, tema muy buscado y poco cubierto.

El brief que produce buen material

Seis puntos a escribir.

El momento del día en que el producto se consume realmente.

Los planos obligatorios, entre ellos el plano de segunda porción.

El sonido a grabar, precisado plano por plano.

Las frases prohibidas, listadas.

La mención publicitaria exacta.

Y la cantidad a mostrar, con el envase visible y legible.

Lo que debe mostrar un vídeo de alimentación

PlanoLo que provocaTruco
La apertura del productoEl antojo inmediatoEl sonido de la tapa, sin cortar
La preparaciónLa facilidad realUna mano, un gesto, sin corte
El primer bocadoLa texturaUn primer plano a la altura del plato

Lo que se cuida en primer lugar

La luz sobre la comida. Una lámpara fría de techo apaga un plato; una ventana lateral lo rescata sin material.

Lo que nunca se improvisa

Un alérgeno, un valor nutricional, un modo de conservación o una alegación de salud. Esos cuatro puntos se leen en el envase y se confirman con el fabricante.

El calendario español

Cinco momentos que estructuran el año.

El principio de año, orientado hacia la cocina simple y las costumbres.

La primavera y sus fiestas locales, cuyas fechas varían de una región a otra.

El verano, cuando el consumo se desplaza hacia afuera, el frío y el compartir.

La vuelta, momento de las comidas rápidas y de los menús organizados.

Y el fin de año, período de las grandes mesas, preparado desde octubre.

Una última referencia: en lo alimentario, un vídeo no se juzga por su belleza sino por una sola pregunta. ¿Al mirarlo, dan ganas de comer ahora? Si la respuesta es no, ningún argumento de composición va a salvar el plano.