Los productos para mascotas tienen un público partido: el comprador es una persona y la prueba es un animal que no obedece indicaciones. Todo lo difícil de esta categoría sale de ese hueco.

El animal tiene que quererlo de verdad

Un perro que duda frente al plato mata el video sin importar qué tan bien esté iluminado. Pide en el brief que se grabe con un animal genuinamente hambriento o genuinamente interesado, y acepta que la toma útil puede ser la cuarta.

Los dueños están mirando seguridad, no ternura

Bordes filosos, si un mordedor se rompe en pedazos, si un arnés se zafa, si un gato lo puede tirar. La decisión de compra acá es más ansiosa que sentimental, y un video que atiende la preocupación le gana a uno simplemente tierno.

La referencia de tamaño es indispensable

Un producto para mascota se ve completamente distinto junto a un chihuahua y junto a un labrador. Muestra al animal al lado del producto y di cuánto pesa, porque la guía de tallas de la ficha es lo que menos confianza les da a los compradores.

El mercado mexicano de mascotas creció rápido

El gasto en mascotas subió con fuerza en las ciudades mexicanas y la categoría pasó de insumos básicos a alimento premium, salud y confort. Eso significa que los compradores comparan cada vez más en vez de llevarse lo que había en la tienda.

Planea material inservible

Presupuesta más tiempo de grabación en bruto que en cualquier otra categoría. La mitad de lo que un animal hace en cámara no sirve, y un creador que nunca trabajó con mascotas lo va a subestimar por mucho.

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Preguntas frecuentes

¿Qué arruina un video de mascotas?

Un animal que duda a la vista.

¿Qué miran los dueños?

Seguridad, resistencia y ajuste.

¿Por qué decir el peso del animal?

Las guías de tallas generan poca confianza.

¿Cuánto tiempo extra de grabación?

Planea muchas tomas inservibles.