La comparativa es el formato que más busca el comprador y el que más incomoda a la marca. Nadie quiere pagar un video que mencione a la competencia, pero el cliente igual va a comparar. La diferencia es si compara con tu información o con la de otro.

Comparar sin nombrar

La forma segura es comparar contra una categoría, no contra una marca: el modelo de plástico contra el de metal, el genérico contra el que tiene servicio técnico, la versión chica contra la grande. Se entiende igual, no expone a la marca y evita una carta documento.

Cuando sí se puede nombrar

Solo si la marca lo pide por escrito y puede sostener cada afirmación con un dato verificable. Publicidad comparativa tiene reglas y el riesgo no lo corre el creador, lo corre quien pagó. Si te lo piden, pedí el respaldo por escrito antes de grabar.

Comparar el producto propio consigo mismo

Es el ángulo más fácil de vender: la versión anterior contra la nueva, el modelo básico contra el completo, el producto recién comprado contra el mismo a los seis meses. Nadie se expone y el comprador recibe exactamente la información que buscaba.

La honestidad es el motor del formato

Una comparativa donde el producto del cliente gana en todo no convence a nadie. Reconocer una desventaja pequeña, sin importancia para el uso principal, hace creíble todo el resto. Es contraintuitivo para la marca y es lo que hace funcionar el formato.

Formato de rodaje

Plano fijo, los dos objetos en cuadro, mismo encuadre y misma luz para los dos. Cambiar de plano entre uno y otro rompe la comparación. Y decir en voz alta el criterio: qué se mide, cómo se mide, cuánto tiempo.

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Preguntas frecuentes

¿Puedo nombrar a la competencia?

Solo si la marca lo pide por escrito y lo respalda.

¿Qué comparación es segura?

Contra una categoría o contra tu propio producto.

¿Tiene que ganar en todo?

No, reconocer una desventaja lo hace creíble.

¿Cómo se filma?

Plano fijo, misma luz y mismo encuadre.