En Argentina una parte enorme de las ventas se cierra en un chat, no en un carrito. El cliente pregunta por WhatsApp, pide fotos, consulta stock y decide ahí. Producir contenido pensando solo en el feed es dejar sin municiones al canal que efectivamente cierra.

El video que se reenvía

En un chat, el video no compite por atención: ya tiene la atención. Lo que importa es que responda rápido y que se pueda reenviar. Archivo liviano, vertical, con la información completa en el propio video para que se entienda sin el contexto de la conversación.

Una biblioteca de respuestas

Lo más útil es armar seis u ocho videos cortos que respondan las consultas repetidas: cómo es el tamaño, cómo se usa, cómo llega, qué incluye, cómo se paga, cómo se devuelve. El equipo de ventas los manda en dos segundos en vez de escribir párrafos.

Peso del archivo y calidad

Un video de veinte megas no se manda por chat en todas las conexiones del país. Comprimir bien es parte del trabajo, no un detalle técnico. Es preferible un archivo de tres megas que se abre en cualquier lado a uno perfecto que nadie puede ver.

Sin música y sin fondo publicitario

En un chat, un video con música y placas se lee como spam reenviado. Uno grabado de manera simple, con alguien mostrando el producto y hablando normal, se lee como respuesta personal. La segunda forma cierra ventas, la primera se ignora.

Lo que hay que dejar por escrito

Si el creador graba material que va a usarse en atención al cliente durante meses, eso no es una pieza de campaña. Hay que acordar el uso y el plazo desde el principio, igual que con un tutorial, porque su vida útil es mucho más larga que la de un anuncio.

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Preguntas frecuentes

¿Qué formato conviene?

Vertical, liviano y autoexplicativo.

¿Cuántos videos necesito?

Seis u ocho, uno por consulta repetida.

¿Le pongo música?

No, se lee como spam.

¿Cómo se acuerda el uso?

Por escrito, con plazo, como un tutorial.