Rangos realistas por vídeo, lo que agregan los derechos de uso, y cuántos vídeos exige de verdad una primera prueba.

Qué determina el precio

Cinco factores, y el talento no es uno de ellos.

Los derechos de uso: es el primer rubro, y puede duplicar un presupuesto. Un vídeo difundido en publicidad pagada durante un año no cuesta lo que cuesta un vídeo publicado una vez.

La cantidad de versiones: cinco ganchos sobre un mismo rodaje cuestan menos que cinco rodajes, pero no son gratis.

La preparación: un producto para armar, una receta para cocinar, un lugar para reservar, una segunda persona en pantalla.

El plazo: una entrega en tres días se paga, porque desplaza otra cosa.

Y la exclusividad, que impide al creador trabajar para toda una categoría y se cotiza aparte.

Qué presupuesto para una primera prueba

Seis vídeos, con dos creadores distintos.

Tres razones. Dos perfiles dan una variación aprovechable, un solo perfil no dice nada. Seis piezas permiten probar tres ángulos con dos versiones. Y ese volumen sigue siendo lo bastante chico como para equivocarse sin consecuencias.

Un error frecuente: encargar un solo vídeo muy cuidado. No prueba nada, porque un resultado aislado no se distingue del azar, y consume el presupuesto que habría servido para comparar.

Lo que no estás pagando

Tres cosas, muchas veces confundidas con la prestación.

La difusión: el precio de un vídeo no incluye el presupuesto de medios que lo hará ver.

La audiencia del creador: comprás una producción y unos derechos, no un acceso a sus seguidores. Si querés que publique en su cuenta, eso es otra línea.

Y la estrategia: el brief, los ángulos y la lectura de resultados quedan de tu lado, o se le pagan a alguien cuyo oficio es ese.

Una pregunta que vuelve: ¿alcanza con regalar el producto? La respuesta depende del valor del producto y del trabajo pedido, pero una regla se sostiene casi siempre: en cuanto el vídeo se difunde en publicidad pagada, el canje de producto ya no alcanza, y el tratamiento fiscal de ese tipo de canje se verifica con un contador.

Las tres líneas que debe llevar un presupuesto

Tres, y un presupuesto sin ellas no es comparable con otro.

Qué se entrega: cantidad de vídeos, duraciones, formatos, versiones, con o sin montaje.

Qué se cede: soportes, duración, territorio, modificaciones autorizadas.

Y el calendario: fecha de envío del producto, fecha de rodaje, fecha de entrega, en días hábiles.

Una cuarta línea, muchas veces ausente y sin embargo decisiva: qué pasa en caso de atraso, de los dos lados. Un presupuesto que prevé ese caso cuesta a veces un poco más, y evita la única discusión que realmente daña una relación de trabajo.

Lo que compone el coste real de un vídeo

RubroLo que cubreA menudo olvidado
La creaciónRodaje y montajeNo
La cesiónSoportes, duración, territorioSí
El pilotaje internoBrief, validaciones, seguimientosSí, siempre
La difusiónEl presupuesto publicitarioNo

Lo que baja el coste por vídeo sin bajar el precio

Encargar un lote en vez de una pieza, dar un brief completo desde el principio, y limitar las idas y vueltas a dos. El tiempo interno cuesta más que el descuento obtenido.

Lo que sale más caro al final

Un vídeo inutilizable porque el producto no era el correcto o faltaba una mención. Dos minutos de verificación antes del rodaje evitan ese coste entero.

Cómo leer dos presupuestos

Tres verificaciones, en este orden.

Llevá los dos al mismo alcance de derechos: ahí se esconden las diferencias.

Contá las versiones incluidas, no sólo los vídeos.

Y mirá el plazo: un presupuesto más barato entregado tres semanas después no es más barato, es más lento.

Una última referencia, válida en todos lados: el presupuesto más detallado viene casi siempre de la persona que leyó el brief. Suele ser la mejor señal del lote, incluso antes que el precio.