Rangos reales por vídeo, por paquete y con derechos de uso, y adónde va realmente el presupuesto.

Los rangos reales

Tres niveles, y cubren casi todo el mercado.

La entrada: un creador que empieza, un vídeo simple, un producto enviado, entrega en bruto o montaje mínimo. Es el nivel que alimenta las pruebas.

El medio: un creador que entrega con regularidad, montaje prolijo, subtítulos, dos formatos, algunas variantes de gancho. Es el nivel que hace andar una campaña.

El alto: un perfil especializado, una categoría técnica, un rodaje preparado, a veces varias personas en pantalla. Es el nivel que se reserva para lo que se va a difundir pagando.

Dos reglas para leer una grilla. Un precio sin alcance no quiere decir nada. Y un precio con derechos de uso ilimitados no es un precio, es una cesión.

Adónde va realmente el presupuesto

Cuatro líneas, y dos son invisibles al principio.

La producción en sí: rodaje, montaje, versiones.

Los derechos de uso: es la línea que duplica un presupuesto, y está bien, porque convierte un vídeo en un activo publicitario.

La logística del producto: envío, plazo, a veces devolución. En un país de ese tamaño, un paquete puede tardar dos semanas, y ese plazo pertenece al calendario de campaña.

Y la coordinación: las idas y vueltas, las validaciones, las regrabaciones. Es la línea que nadie factura y que todos padecen.

Cómo comprar con inteligencia

Cinco decisiones, en orden.

Encargá un lote en vez de una pieza: el costo por vídeo baja y conseguís variación.

Comprá los derechos por la duración real de la campaña, no para siempre.

Separá el rodaje del montaje cuando tenés equipo interno: pagás menos y mantenés el control de las variantes.

Probá con dos creadores distintos antes de encargarle diez vídeos al mismo.

Y guardá una reserva del veinte por ciento del presupuesto para rehacer lo que no funcione. Siempre se usa.

En qué no hay que ahorrar

Tres rubros, y salen caros cuando se recortan.

El brief: una página clara evita tres regrabaciones, y una regrabación cuesta más que una página.

El sonido: un vídeo mal iluminado pasa, un vídeo inaudible no pasa.

Y los derechos escritos: una cesión que no enumera los usos sólo cubre los que nombra, y el descubrimiento llega en el peor momento, con la campaña ya en marcha.

Lo que compone el coste real de una campaña

RubroLo que cubreA menudo olvidado
La creaciónRodaje y montajeNo
La cesiónSoportes, duración, territorioSí
El pilotaje internoBrief, validaciones, seguimientosSí, siempre
La difusiónEl presupuesto publicitarioNo

Lo que baja el coste por vídeo sin bajar el precio

Encargar un lote en vez de una pieza, dar un brief completo desde el principio, y limitar las idas y vueltas a dos. El tiempo interno cuesta más que el descuento obtenido.

Lo que sale más caro al final

Un vídeo inutilizable porque el producto no era el correcto o faltaba una mención. Dos minutos de verificación antes del rodaje evitan ese coste entero.

Qué verificar antes de pagar

Cuatro puntos, sea cual sea el monto.

El estatus de la persona y la forma en que factura, porque el tratamiento fiscal y las eventuales retenciones dependen de su situación. Este punto se verifica con un contador, antes del primer pago.

El acuerdo escrito sobre los derechos, por soporte, territorio y duración.

La autorización de las personas que aparecen en imagen, incluidos niños y terceros.

Y la mención publicitaria, obligatoria en cuanto hay contraprestación, con formas exactas a verificar ante las autoridades competentes.

Una última observación de método: el verdadero costo de una campaña no se lee en el presupuesto, se lee tres meses después, dividiendo lo gastado por la cantidad de vídeos todavía en difusión. Es la única cifra que compara dos proveedores con honestidad.

Fuentes

Comprobado el 4 de septiembre de 2026. Los umbrales y los tipos cambian: si esta guía y la fuente oficial no coinciden, manda la fuente oficial.