Acá un mismo trabajo se vende a dos precios muy distintos según el origen del cliente. No es injusto ni evitable: es la estructura del mercado.
Rangos de referencia
Solo tienen sentido con un alcance definido.
Antes de decir una cifra, fijá cinco elementos: la cantidad de vídeos, su duración, la cantidad de formatos entregados, la cantidad de retoques incluidos, y la duración de los derechos.
Dos presupuestos que muestran el mismo monto sin esas cinco líneas no describen la misma prestación, y es esa vaguedad, más que el monto, la que hace perder trabajos.
La referencia útil es interna: calculá lo que un trabajo te cuesta realmente en horas, intercambios incluidos, y después verificá que la tarifa se sostiene una vez pagado ese tiempo.
Colones o dólares
La pregunta no es simbólica, es contable.
Facturar en una moneda que no gastás te transfiere el riesgo de conversión, y ese riesgo aumenta con el plazo de pago.
Tres reglas simples: escribí la moneda en el presupuesto, indicá quién soporta los gastos de transferencia y de conversión, y para los trabajos largos, previé un pago en dos veces.
El tratamiento fiscal y contable aplicable depende de tu situación y se verifica con un contador, antes de la primera factura al exterior.
Qué se factura aparte
Cinco líneas, siempre las mismas, y sistemáticamente olvidadas.
Los derechos de uso, en particular la publicidad paga.
Los retoques más allá de la cantidad incluida.
Los formatos adicionales, cada uno pidiendo un montaje nuevo.
Los traslados, sobre todo fuera del valle central, con el tiempo de viaje contado.
Y la urgencia, que no es un favor sino una reorganización de tu semana.
El factor temporada
El turismo marca el ritmo de gran parte de la demanda.
Las campañas se graban antes de la temporada, no durante. Eso quiere decir que tus semanas cargadas no son aquellas en que los hoteles están llenos, sino las que las preceden.
Dos consecuencias tarifarias: podés sostener una tarifa más firme durante el período de preparación, cuando todos buscan creadores al mismo tiempo, y ofrecer paquetes durante el período flojo, cuando tu calendario está vacío y el del cliente también.
No bajes el precio fuera de temporada, cambiá lo que incluye: más archivos por el mismo monto vale más que un descuento que se vuelve tu nuevo precio.
Lo que se cuenta en un precio
| Componente | Lo que cubre | Se factura |
|---|---|---|
| El rodaje | Preparación, tomas, equipo | Por vídeo |
| El montaje | Corte, subtítulos, exportaciones | Por versión |
| La cesión | Soportes, duración, territorio | Como suplemento |
Lo que justifica un precio más alto
Un desplazamiento, un producto a comprar, un plazo acortado, una exclusividad sobre los competidores o una difusión en publicidad pagada.
Lo que no se malvende
La cesión de derechos. Bajar el precio de un rodaje se recupera, ceder una difusión mundial sin límite no se recupera nunca.
Errores costosos
Cuatro, y todos vuelven al mismo punto.
Anunciar un precio antes de conocer el uso previsto. El mismo vídeo vale dos o tres veces más si va a publicidad paga.
Incluir los derechos sin decirlo, lo que equivale a regalarlos.
Aceptar un pago a largo plazo sin anticipo, lo que transforma un trabajo rentable en un adelanto de caja.
Y alinear tu tarifa con el creador más barato visible, que no entrega ni los mismos archivos ni los mismos derechos, y que muchas veces no factura.
El precio no se defiende con argumentos: se defiende con una lista de lo que incluye.



