Lo más difícil de poner precio al UGC en México es que dos mercados completamente distintos piden el mismo trabajo: un cliente nacional que piensa en pesos y uno extranjero que piensa en dólares. Promediarlos da un número que pierde a los dos.

Rangos nacionales realistas

Un video corto para una marca mexicana chica arranca en unos cientos de pesos en el nivel de entrada y sube a cuatro cifras cuando el creador ya tiene portafolio e historial de entregas. Los paquetes de tres o cuatro videos son la unidad normal, no la pieza suelta.

Qué paga el trabajo de exportación

Los clientes de Estados Unidos que compran contenido en español suelen pagar en dólares muy por encima del rango local, y aun así pagan menos de lo que pagarían allá. A los dos lados les cierra, y por eso la demanda es estable.

Los derechos de uso son una línea aparte

Grabar el video y dejar que una marca lo pautee seis meses son dos productos distintos. Cotiza el contenido y después cotiza la licencia: uso orgánico en los canales de la marca, o uso pagado por un plazo y unas plataformas declaradas.

Qué le hace la factura al número

La retención en facturas a empresas hace que lo que cotizas no sea lo que te llega. Trabaja hacia atrás desde lo que necesitas recibir y aclara en la cotización si la cifra es antes o después de impuestos. La mitad de los pleitos de pago sale de esa ambigüedad.

Cuándo subir

Cuando más de cuatro de cada cinco cotizaciones se aceptan sin discusión, el precio está bajo. Sube con el siguiente cliente nuevo y no con uno existente, y conserva la tarifa vieja para quienes te mandan trabajo cada mes.

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Preguntas frecuentes

¿Cotizo en pesos o en dólares?

Pesos localmente, dólares para exportación.

¿Los derechos de uso van incluidos?

No, licéncialos como línea aparte.

¿Por qué difiere lo cobrado de lo cotizado?

Por la retención en facturas a empresas.

¿Cuándo subir la tarifa?

Cuando casi todas las cotizaciones pasan.