Cuando entregás un video, no entregás un archivo: entregás un permiso de uso. Entender esa diferencia es lo que separa a un creador que cobra bien de uno que regala su trabajo más valioso.
Qué estás vendiendo en realidad
Dos cosas distintas, que conviene facturar por separado.
La producción: tu tiempo, tu equipo, tu guion, tu edición. Se cobra una vez.
La licencia: el permiso para que el cliente use ese material, en determinados canales, durante determinado tiempo, en determinado territorio. Se cobra según el alcance.
Un mismo video puede valer cien dólares para las redes de un hotel y trescientos si va a correr seis meses en publicidad dirigida a Estados Unidos.
Las variables que definen el precio
- Canal. Orgánico, pauta pagada, sitio web, plataformas de reserva, punto de venta.
- Duración. Tres meses, seis meses, un año, perpetuo.
- Territorio. Costa Rica, Centroamérica, Estados Unidos, mundo.
- Exclusividad. Si no podés trabajar con hoteles de la competencia, eso se paga.
- Whitelisting. Si publican anuncios desde tu cuenta, es otro producto.
En turismo el territorio pesa especialmente: un video que corre en anuncios para el mercado estadounidense vale más que uno que corre solo en Costa Rica, y el cliente lo sabe.
Las cinco líneas que evitan cualquier conflicto
No hace falta un contrato de veinte páginas. Alcanza un correo o un presupuesto aceptado que diga:
- Qué se entrega: cantidad de piezas, duración, formatos, idiomas.
- Cuántas rondas de cambios están incluidas y qué cuesta una adicional.
- Dónde puede usarse el material, por cuánto tiempo y en qué territorio.
- Precio, moneda, impuestos y fecha de pago.
- Qué pasa si el proyecto se cancela después de grabar.
La enorme mayoría de los conflictos nace de la ausencia de una de esas cinco líneas.
El caso del canje
Si trabajaste a cambio de hospedaje, dejá igualmente por escrito el alcance de la licencia. Un canje sin licencia definida termina con tu video corriendo tres años en los anuncios del hotel sin que hayas cobrado nada.
Es el error más común del sector turístico costarricense.
Las locaciones y las personas
Si grabás dentro de un parque nacional, una reserva privada o una propiedad ajena, verificá qué permisos hacen falta. Y si aparece gente identificable en el fondo, conviene mencionarlo.
Esa diligencia no es burocracia: es lo que hace que un cliente internacional te tome en serio.
Por dónde seguir
Entender los derechos convierte una entrega en dos fuentes de ingreso. Nuestra guía sobre cómo ser creador de UGC cubre el resto del oficio.



