Ninguno de esos errores se ve en el momento. Se pagan seis meses después, y en ese mercado seis meses alcanzan para transformar una buena tarifa en una mala tarifa sin que nada se haya movido.

1. Facturar por hora en vez de por entregable

Es el error que le pone techo a la actividad desde el primer mes.

Facturar por hora te castiga por ser rápido, y transforma cada avance técnico en una baja de ingresos. El cliente, por su lado, compra un tiempo de presencia y por eso pide más.

Facturá un entregable definido: tantos vídeos, tantas variantes, una tanda de retoques incluida.

2. Regalar los derechos publicitarios

Es la diferencia de precio más frecuente y más cara.

Un vídeo publicado una vez en la cuenta de la marca y un vídeo empujado en publicidad paga durante seis meses no tienen ni el mismo uso ni el mismo valor. Muchos entregan el segundo al precio del primero sin saberlo.

Preguntá siempre dónde se va a difundir el vídeo, y facturá la difusión paga aparte, con duración, territorio y soportes escritos.

3. No escribir el alcance

Es lo que transforma un trabajo rentable en un pozo.

Sin alcance escrito, los retoques no tienen fin y negarse se vuelve un conflicto. Con alcance escrito, negarse es apenas una lectura del documento.

Cuatro líneas alcanzan: cantidad de vídeos, duración, cantidad de tandas de retoques, plazo de respuesta.

4. Aceptar un intercambio por material destinado a publicidad

Es la confusión más cara de la categoría.

Un producto recibido puede, con suerte, pagar una publicación en tu cuenta. Nunca paga derechos de difusión publicitaria, que tienen un valor de mercado para la marca y una duración.

La regla: un intercambio nunca cubre una licencia. Si la marca quiere difundir, paga la licencia, aunque el producto haya sido regalado.

5. Depender de un solo cliente

Un cliente que supera el tercio de la facturación ya no es un cliente.

Puede reducir su volumen, cambiar de interlocutor, alargar sus plazos de pago, y no tenés manera de decir que no. Ponete un límite y prospectá durante los meses llenos, nunca durante los vacíos.

6. No apartar los impuestos al cobrar

Las cargas se calculan sobre una facturación ya cobrada y llegan mucho después.

El único método que aguanta: una cuenta separada y un porcentaje fijo movido el mismo día de cada transferencia recibida. La tasa exacta depende de tu situación y se determina con un contador, nunca con un promedio encontrado en línea.

7. Bajar el precio en vez de bajar el alcance

Es el error que arruina las tarifas futuras.

El monto aceptado queda registrado por el cliente y reaparece en el presupuesto siguiente. Cuando hay que moverse, sacá un vídeo, una variante, una duración de derechos, o alargá el plazo: el precio baja, el trabajo baja, y tu tarifa queda intacta.

Los tres errores que más cuestan

ErrorLo que produceLa corrección
Mandar el mismo mensaje a todosNinguna respuestaUna línea sobre la marca
Entregar sin los brutosUn montaje imposible de retocarLos archivos fuente
Aceptar sin nada escritoUn desacuerdo sobre el usoUna confirmación por escrito

Lo que se arregla rápido

Un perfil sin ciudad, un ejemplo viejo, una franja ausente: treinta minutos alcanzan.

Lo que no se arregla

Una entrega tarde sin avisar. Avisar el día anterior cambia todo, disculparse después no cambia nada.

El error silencioso

No pedir una recomendación.

Después de un trabajo exitoso, una frase alcanza para conseguir un contacto en otra marca, y casi nadie la dice. Es el canal más barato y el que mejor convierte, y solo está abierto una semana después de la entrega.