Una página de destino no se juzga por su diseño. Se juzga por lo que un visitante venido de una publicidad, en el teléfono, entiende en tres segundos.
La primera pantalla
Contiene cuatro elementos, y nada más.
Qué es, dicho en una frase comprensible para alguien que nunca oyó hablar de la marca.
El precio, o la manera en que se compone. Esconderlo hace irse a la mitad de los visitantes.
El vídeo, con una imagen de portada que muestre el producto usado y no un logo.
Y la acción principal, descrita en el recuadro.
Todo lo que no sirva a esos cuatro elementos baja más abajo: la historia de la marca, los valores, las fotos de ambiente.
Que el vídeo responda a la publicidad
Es la primera causa de pérdida, y es invisible en las estadísticas.
Una persona hace clic en una publicidad que promete algo preciso. Si la página habla de otra cosa, o si el vídeo empieza con una presentación general, la promesa se rompe y el visitante se va.
La regla práctica: el vídeo de la página retoma, en sus tres primeros segundos, la imagen y las palabras de la publicidad que trajo al visitante. A veces es el mismo vídeo, montado más corto.
Sumá una consecuencia de producción: si la marca difunde cinco publicidades distintas, necesita cinco versiones de página, o como mínimo cinco aperturas de vídeo.
El sonido
Se trata al revés de lo que se cree.
El vídeo arranca sin sonido, en loop corto, con subtítulos legibles. El visitante que quiere el sonido lo activa él mismo.
Dos errores frecuentes: el vídeo que arranca con sonido, que hace cerrar la pestaña en un segundo, y el vídeo sin subtítulos, que vuelve el mensaje inaccesible para la mayoría de los visitantes.
Sumá una versión larga más abajo en la página, para quienes todavía dudan. La van a mirar pocos, y esos pocos compran.
Las señales de confianza esperadas
Cinco elementos, y cuentan más que el diseño.
Las reseñas, con caras o nombres reales en vez de estrellas anónimas.
Los medios de pago aceptados, exhibidos con claridad.
Los plazos de entrega reales, por zona.
La política de devolución y de cambio.
Y una prueba de existencia: una dirección, un número, una razón social.
Esas informaciones tranquilizan más cuanto más precisas son. Un rango de entrega honesto vale más que una promesa redonda.
Lo que cambia el vídeo según su lugar en la página
| Ubicación | Papel | Duración útil |
|---|---|---|
| Arriba, antes del precio | Hacer entender el producto | 15 s |
| En medio, junto a las reseñas | Levantar una duda precisa | 25 s |
| Abajo, antes del botón | Tranquilizar sobre la entrega | 10 s |
Lo que se prepara para que la página siga siendo rápida
Un archivo comprimido, una imagen de portada nítida, una reproducción que no arranca sola y subtítulos legibles sin sonido.
Lo que se mide tras la publicación
El tiempo en la página, la parte de visitantes que lanzan el vídeo y la tasa de añadido al carrito: es la única forma de saber cuál conservar.
Qué hay que medir
Tres cifras, y una sola es decisiva.
El tiempo de carga, medido en una conexión móvil común y no en la de la oficina.
La proporción de visitantes que llegan al botón principal.
Y la cantidad de conversaciones abiertas que terminan en una venta.
Esa última cifra es la única que cuenta de verdad, porque mide la página, el vídeo y la respuesta del equipo al mismo tiempo. Una página perfecta que abre conversaciones sin respuesta no vende nada.



