¿Cómo sabés que el monotributo dejó de servirte? La pregunta llega siempre tarde, en general cuando un contador te dice que hace meses que tendrías que haber cambiado, y casi nunca llega por un aviso.

Vale la pena entender el mecanismo antes que el número, porque el mecanismo no cambia y el número sí. Y esa es exactamente la razón por la que este artículo no te va a dar el monto.

Cómo está armado el régimen

El monotributo tiene once categorías, de la A a la K, y cada una tiene sus propios topes. Un creador entra en una y va subiendo a medida que factura más.

Los parámetros que definen la categoría no son solo los ingresos. También pesan la superficie afectada a la actividad, la energía eléctrica consumida y los alquileres devengados, lo que en la práctica significa que un creador que trabaja desde su casa se define casi siempre por un solo parámetro: lo que facturó en los últimos doce meses.

Esa simplificación es cómoda y esconde una trampa. Como solo mirás un número, es fácil olvidar que existen los otros, y el día que alquilás un estudio o un depósito los demás parámetros vuelven a contar.

Las tres señales de que se acerca el cambio

No hace falta llevar una planilla para darse cuenta. Hay tres señales que aparecen antes que el problema.

Subís de categoría en cada recategorización

Dos saltos seguidos en la misma dirección no son una racha, son una tendencia. Y como la recategorización mira los doce meses anteriores, cuando la notás ya llevás un tiempo en ese nivel.

Conviene mirarla con un poco de perspectiva: no importa el mes bueno, importa si la línea sube. Un creador que alterna meses fuertes y flojos pero cuyo promedio anual crece está yendo hacia el cambio aunque ningún mes se lo diga.

Tus clientes empiezan a pedirte factura A

No pueden pedirte lo que tu categoría no emite, y esa fricción es un dato: significa que estás trabajando en un segmento donde el régimen simplificado ya no es el estándar.

Es también la señal más económica de leer, porque llega sola y por escrito, en el mail de un área de compras que te explica por qué no puede cargar tu comprobante.

Tus gastos con IVA dejan de ser anecdóticos

Equipamiento, alquiler de estudio, servicios profesionales, contratación de terceros. Cuando eso ocurre, el régimen general deja de ser solo un costo y empieza a tener una contrapartida.

Es la única de las tres señales que puede adelantar la decisión en lugar de solo anunciarla: si comprás mucho con IVA, el cálculo puede dar a favor antes de estar obligado.

Lo que cambia el día que pasás al régimen general

Conviene saber qué se gana y qué se pierde, porque no es solamente "pagar más".

Se pierde la simplicidad. Se pasa de una cuota fija a declaraciones periódicas, con IVA por un lado y ganancias por otro, y eso implica tener un contador de manera estable y no de vez en cuando.

Se gana la posibilidad de computar el IVA de tus compras y de deducir gastos reales contra el impuesto a las ganancias. Para alguien que invierte en equipos, contrata edición o alquila espacios, esa contrapartida puede compensar buena parte de la diferencia.

Y cambia tu relación con los clientes empresa: pasás a emitir el comprobante que sus circuitos administrativos esperan, lo que en la práctica te abre presupuestos a los que antes no llegabas.

Hay además un cambio de método que nadie anticipa y que conviene preparar. En el régimen general, el precio que cotizás y el que el cliente paga dejan de ser el mismo número, porque el IVA se discrimina. Presupuestar como antes, sin decir si el importe lo incluye, es la forma más rápida de perder la diferencia en la primera negociación.

La objeción razonable es que todo esto suena a complicar algo que funcionaba. Es verdad, y también lo es que el régimen simplificado está pensado para una escala determinada: mantenerse en él por comodidad cuando ya se está fuera de esa escala no es ahorrar, es acumular una regularización.

Por qué este artículo no te da el monto

Porque cualquier cifra que escribiéramos hoy sería falsa en poco tiempo, y una cifra vieja en un artículo es peor que ninguna: se lee con la misma confianza y se usa para decidir.

Los valores del régimen se actualizan, la página oficial indica desde cuándo rigen los vigentes y conserva un histórico de los anteriores. Esa fecha de vigencia es el dato importante, y es la que hay que mirar.

La forma correcta de usar esta guía es entonces la siguiente: acá está el mecanismo y las señales, y el número está en la página de categorías de ARCA, que es la única fuente que se actualiza sola. Mirar las dos cosas lleva cinco minutos y no envejece.

Fuentes

Verificado el 12 de septiembre de 2026. Esta guía no es asesoramiento fiscal. Los montos y categorías del régimen se actualizan: consultá siempre los valores vigentes en la fuente oficial antes de decidir.