Negociar no es pelear. Es explicar qué incluye tu precio y qué no. La mayoría de los creadores pierde plata no porque negocie mal, sino porque nunca decidió de antemano qué estaba dispuesto a ceder.
Antes de la conversación
Definí tres números y no los cambies durante la charla: tu precio ideal, tu precio aceptable y tu piso, por debajo del cual decís que no.
Sin ese piso escrito, cualquier presión te lo baja. Con él, la negociación se vuelve una conversación tranquila.
Las cuatro respuestas que protegen tu precio
"Es mucho para nosotros."
No bajes el precio: bajá el alcance. "Puedo hacerlo por ese monto con dos videos en lugar de tres." El precio por pieza queda intacto.
"El próximo trabajo va a ser más grande."
Casi nunca lo es. Respondé: "Perfecto, cuando llegue ese proyecto vemos un precio de volumen. Este lo cerramos al valor de lista."
"Otro creador nos cobra la mitad."
Contestá con lo que incluye tu entrega: tres ganchos, subtítulos revisados, entrega en cinco días, licencia clara. Comparar no es lo mismo que igualar.
"¿Lo podemos usar también en anuncios?"
Esta es la que más plata deja sobre la mesa. La respuesta es siempre: "Sí, la licencia de pauta se cotiza aparte, es un treinta a cien por ciento adicional según duración."
Cómo subir tu tarifa
No anuncies un aumento a los clientes actuales de un día para el otro. Aplicá el precio nuevo a los clientes nuevos y esperá dos o tres meses.
Cuando tengas demanda estable, avisá a los recurrentes con un mes de anticipación y ofreceles cerrar un paquete al precio viejo antes de la fecha. Muchos lo toman, y los que se van dejan lugar a clientes mejores.
El detalle argentino
Cotizá en dólares y aclará por escrito el tipo de cambio aplicable y la fecha de la factura. Sin eso, un mes de demora en el pago convierte una buena negociación en una mala.
Y si el cliente es del exterior, definí quién paga los costos de transferencia antes de firmar.
Cuándo decir que no
Cuando el cliente pide derechos ilimitados sin pagarlos. Cuando el brief cambia tres veces antes de empezar. Cuando piden trabajar gratis "para probar". Y cuando el precio queda por debajo de tu piso.
Decir que no libera agenda para el cliente que sí va a pagar. Es una decisión comercial, no una cuestión de orgullo.
Por dónde seguir
Negociar bien se apoya en un portafolio que justifique el precio. Nuestra guía sobre cómo ser creador de UGC explica cómo construirlo.



