Un suplemento dietario no es un medicamento. Para la ANMAT es un alimento, y esa clasificación, que parece una formalidad administrativa, es la que define qué puede decir tu video y qué no.
De ahí sale la regla que ordena todo el rubro y que casi ninguna campaña respeta del todo: un producto que está registrado como alimento no puede presentarse como algo que previene, trata o cura. No porque suene exagerado, sino porque se estaría atribuyendo a un alimento una función que la categoría no contempla.
La categoría decide lo que se puede decir
La ANMAT controla siete familias de productos, y las que más aparecen en campañas de creadores son cuatro: alimentos, donde entran los suplementos dietarios; cosméticos, que son preparaciones de uso externo; productos médicos, que son equipos y materiales de uso para la salud; y medicamentos.
La distinción importa porque cada categoría tiene un perímetro de afirmaciones distinto, y porque un mismo envase blanco con letras serias puede pertenecer a cualquiera de las cuatro. Mirar el producto no alcanza: hay que preguntar en cuál está registrado.
Cuando la respuesta es "suplemento dietario", ya sabés que estás filmando un alimento, con todo lo que eso implica para el guion.
Las categorías, traducidas a lo que se puede afirmar
| Categoría | Qué es para la ANMAT | Lo que no se puede afirmar |
|---|---|---|
| Suplemento dietario | un alimento | que previene, trata, cura o reemplaza un tratamiento |
| Alimento envasado | un alimento | propiedades terapéuticas, y si lleva sellos se suman más reglas |
| Cosmético | preparación de uso externo | efectos que corresponden a un medicamento o a un producto médico |
| Producto médico | equipo o material de uso en salud | resultados que excedan lo que su registro contempla |
| Medicamento | especialidad medicinal | prácticamente todo lo que dice un creador sin marco profesional |
A diferencia de un rubro donde el límite lo pone el buen gusto, acá el límite lo pone la categoría del registro, y es un dato objetivo que la marca tiene y puede pasarte en un mensaje.
El testimonio que convierte un alimento en un medicamento
Este es el mecanismo que hace caer más campañas de suplementos, y no ocurre en el guion escrito: ocurre en la parte espontánea.
Nadie escribe "esto cura la ansiedad". Lo que se dice frente a cámara es "desde que lo tomo duermo bien", "se me fue el dolor de rodilla", "dejé de tener bajones a la tarde". Cada una de esas frases describe una experiencia personal, y cada una, dicha sobre un producto que se vende, atribuye un efecto sobre una condición de salud.
La diferencia entre las dos lecturas no está en la intención de quien habla. Está en qué queda entendido, y el Decreto 274/2019 mira exactamente eso: si la presentación puede inducir a error, aunque sea por lo que se omite.
Hay una prueba que funciona bien antes de grabar. Tomá la frase y preguntá: ¿estoy nombrando un síntoma, una dolencia o un diagnóstico? Si la respuesta es sí, esa frase no va, por más que te haya pasado.
Lo que sí se puede decir, que es más de lo que parece
El rubro se comunica como si solo se pudiera hablar de eficacia, y no es así.
Se puede hablar del formato y de la practicidad: si es polvo o cápsula, si se disuelve, a qué sabe, cuántas porciones trae, cuánto dura el envase. Se puede mostrar la rutina de uso, la hora del día, cómo se integra en un desayuno. Se puede hablar del precio, de dónde se consigue, de cuánto rinde.
Y se puede contar por qué lo elegiste, siempre que la razón no sea un efecto sobre una dolencia. "Lo elegí porque no tiene sabor y lo puedo poner en el café" es una razón perfectamente comunicable.
Lo que se cae es el atajo terapéutico. La campaña que solo funciona si se promete una mejora de salud es la que no se puede hacer así, y el problema no es el creador: es el brief.
Tres situaciones que se repiten
El producto que todavía no tiene registro
Pasa más de lo que parece, sobre todo con marcas nuevas y con productos importados: la campaña arranca antes de que el trámite esté cerrado, y el brief dice que "está en proceso".
Un producto sin registro no se puede comercializar, y una pieza que lo promociona está promocionando algo que todavía no puede venderse. La pregunta correcta no es cuánto falta, es si hoy se puede vender. Si la respuesta es no, la fecha del rodaje se mueve.
El profesional de la salud que aparece en el video
Sumar a una nutricionista, a un farmacéutico o a un médico parece la solución elegante al problema de las afirmaciones: alguien habilitado dice lo que el creador no puede decir.
No funciona como blindaje. La afirmación sigue siendo publicidad del producto, y el marco del profesional agrega sus propias reglas de ejercicio y de publicidad de la profesión. Lo que sí aporta un profesional es contenido que no depende de una promesa: explicar para qué sirve una categoría, cómo se lee una etiqueta, qué preguntar antes de comprar.
El antes y después
Es el formato que mejor convierte y el que peor resiste una revisión. Una imagen de antes y otra de después afirma un resultado sin decirlo, y en productos de salud ese resultado es exactamente lo que no se puede prometer.
Hay una versión que sí se sostiene y que casi nadie usa: mostrar el proceso en lugar del resultado. La rutina, la constancia, el cómo se integra. Vende peor en un video y mucho mejor en una serie, porque es lo único que se puede repetir sin quedar atrapado en una promesa.
El número de registro, y por qué preguntarlo
- Pedir la categoría y el número de registro del producto, no de la marca. Es un dato que la marca tiene y que define todo el perímetro del guion.
- Pedir por escrito qué afirmaciones están respaldadas, y con qué. Si la respuesta es "es lo que dice la gente", esa afirmación no entra.
- Marcar en el guion las frases que nombran un síntoma o una dolencia, y reemplazarlas antes del rodaje, no en la edición.
- Acordar qué pasa con los comentarios. En este rubro la gente pregunta por su dolencia debajo del video, y responder "a mí me sirvió para eso" es publicar la afirmación que sacaste del guion.
El punto cuatro es el que nadie previene y el que más veces convierte una pieza correcta en un problema. La respuesta que funciona es siempre la misma y conviene tenerla escrita de antemano: derivar a un profesional y no opinar sobre el caso.
La objeción que llega desde la marca es que sin hablar de resultados el video no vende. A veces es cierto, y entonces la conclusión es incómoda pero clara: ese producto necesita otro canal, o necesita un registro distinto. No necesita un creador que diga lo que la categoría no permite.
Fuentes
- ANMAT, categorías de productos bajo su control
- Decreto DNU 274/2019, Lealtad Comercial
- Ley 24.240 de Defensa del Consumidor
Verificado el 12 de septiembre de 2026. Esta guía no es asesoramiento legal ni sanitario. En caso de desacuerdo entre esta guía y la fuente oficial, prevalece la fuente.



