Los suplementos son la categoría donde una sola frase mal dicha convierte un video en un problema. Está regulada, el control existe y la responsabilidad final es de la marca, aunque quien habló sea un creador contratado.

Lo que no se puede afirmar

Que cura, que trata, que previene o que reemplaza un tratamiento. Tampoco que garantiza un resultado físico en un plazo determinado. Son afirmaciones sanitarias y no le corresponden ni al creador ni a la marca, salvo con el respaldo formal correspondiente.

Lo que sí se puede contar

La experiencia personal, la rutina, el sabor, la textura, cómo se integra al día. Hablar en primera persona y sin generalizar es la diferencia entre un testimonio válido y una promesa terapéutica. La regla práctica es simple: describí lo que hiciste, no lo que le va a pasar al otro.

El antes y después es terreno delicado

Es el formato que más convierte y el que más riesgo trae. Si se usa, tiene que ser con las mismas condiciones de luz, ángulo y ropa, sin filtros, con el plazo dicho en voz alta y sin sugerir que el resultado es replicable para cualquiera.

El brief como protección

Tres frases obligatorias y tres prohibidas, escritas antes de grabar. Es la herramienta que protege a las dos partes: al creador de decir algo que no puede, y a la marca de tener que bajar la campaña y perder la producción entera.

Quién debería hablar

Alguien que efectivamente use el producto y que no se presente como profesional de la salud si no lo es. Un creador que juega a dar consejos médicos genera desconfianza en la audiencia informada y expone a la marca sin ningún beneficio a cambio.

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Preguntas frecuentes

¿Se puede decir que ayuda a un problema de salud?

No, ninguna afirmación terapéutica.

¿Qué sí puede contar el creador?

Su experiencia personal, en primera persona.

¿Se puede hacer antes y después?

Sí, con condiciones idénticas y sin filtros.

¿Cómo me protejo?

Con un brief de frases obligatorias y prohibidas.