El tutorial es el formato que más vive. Un unboxing dura una campaña, un tutorial se queda dos años en la ficha de producto, en el email de bienvenida y en las respuestas de soporte. Por eso conviene negociarlo distinto desde el principio.

Estructura de un tutorial que se usa

Resultado final primero, para que se sepa a dónde vamos. Después los pasos, numerados y sin adornos. Al terminar, el error más común y cómo evitarlo. Ese último bloque es el que hace que la marca lo reutilice en atención al cliente, y es el que casi nadie graba.

Grabar pensando en el reaprovechamiento

Deja silencios limpios entre pasos, para que la marca pueda cortar bloques sueltos. Graba un plano general y un plano de detalle de cada paso. Entrega el archivo sin subtítulos incrustados y los subtítulos aparte. Con eso el mismo rodaje sirve para cinco usos distintos, y eso se cobra.

Ritmo y duración

De cuarenta a noventa segundos para redes, y una versión larga si el producto lo pide. En tutorial se permite más duración que en cualquier otro formato porque quien lo ve tiene una intención concreta, pero cada paso debe ir al grano.

Sin música y con manos limpias

El sonido de la acción manda: el clic, el encaje, el líquido. La música tapa exactamente lo que da confianza. Y cuida el plano de las manos, porque en tutorial la cámara está encima del gesto todo el rato.

Cobrarlo por lo que dura

Si el video va a vivir en la ficha, en soporte y en email durante dos años, no es un contenido de campaña. Pide derechos amplios con plazo definido y precio acorde, o un plazo corto renovable. Es el formato donde peor se paga cuando no se negocia y mejor cuando sí.

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Preguntas frecuentes

¿Por dónde empieza el tutorial?

Por el resultado final.

¿Qué bloque olvida todo el mundo?

El error más común y cómo evitarlo.

¿Cuánto puede durar?

De cuarenta a noventa segundos.

¿Cómo se cobra?

Con derechos amplios y plazo definido.