Estas son horquillas realistas, por qué fijar el precio en dólares y facturar en pesos, y qué agregan los derechos de uso.
Cotizar en dólares, facturar en pesos
Es la práctica más extendida, y merece explicarse.
El precio se piensa en una moneda estable, porque una tarifa fijada hace seis meses en una moneda que se mueve ya no quiere decir nada hoy.
La factura, en cambio, se emite según las reglas aplicables a tu situación, y eso se verifica con un contador: el estatus, el tipo de cliente y el lugar de la prestación cambian la respuesta.
Tres consecuencias prácticas. Escribí en el presupuesto la moneda de referencia y la fecha de conversión. Preveé que el tipo de conversión aplicado sea el de un día identificable, no el del día de la transferencia. Y guardá el rastro de cada conversión con la factura, tu contabilidad lo va a necesitar.
Horquillas de referencia
Tres niveles, a ajustar según la categoría y la complejidad del producto.
El nivel de entrada: un vídeo simple, un producto, un decorado, entregado en un formato, sin derechos publicitarios. Es el precio que sirve de base a todo lo demás, y nunca debería bajar de lo que te cuesta una jornada completa de trabajo.
El nivel intermedio: un lote de tres vídeos filmados en la misma sesión, con dos formatos entregados y un mes de difusión pagada. El precio unitario baja, el total sube.
El nivel alto: la producción regular para una marca, con un calendario mensual, derechos de un año y una exclusividad sectorial limitada. Ahí está el ingreso estable.
La cifra que cuenta de verdad no es ninguna de las tres: es lo que te queda después de impuestos, aportes, costos de conversión y horas no facturadas. Calculala una vez, muchas veces cambia la lectura de una oferta.
Qué se factura aparte
Cinco líneas, siempre.
Los derechos publicitarios, con una duración y un territorio escritos.
La exclusividad sectorial: no poder trabajar más para un competidor tiene un costo, y se cotiza.
Los formatos adicionales: cada versión es un montaje, no una exportación.
Los traslados y el tiempo de espera, a la tarifa horaria.
Y las revisiones más allá de dos vueltas, anunciadas desde el presupuesto.
Una línea a no regalar nunca: la cesión total y perpetua. Te cuesta todas las ventas futuras del mismo vídeo, y casi nunca rinde lo que vale.
Los errores de tarificación que salen caros
Cuatro, y vuelven todo el tiempo.
Anunciar un precio sin precisar el uso, lo que vuelve imposible la negociación más tarde.
Alinear la tarifa con el creador más barato visible en línea, sin saber qué cubre ese precio.
Aceptar un pago después de la difusión: el vídeo está entregado, tu trabajo está hecho, el calendario de publicación del cliente no te concierne.
Y facturar un lote al precio de un vídeo multiplicado: el lote tiene que salir más barato por unidad, pero no al punto de borrar el descuento que ya hacés sobre el tiempo de preparación.
Lo que cubre cada línea de un precio
| Componente | Lo que paga | Cómo se factura |
|---|---|---|
| La preparación | Guion, reconocimiento, compra eventual | Tarifa fija por pedido |
| El rodaje | El tiempo en el sitio y el equipo | Por vídeo |
| El montaje | Corte, subtítulos, exportaciones | Por versión |
| La cesión | Soportes, duración, territorio | Como suplemento aparte |
Lo que debe figurar cuando se factura en divisa
La moneda retenida, el tipo de referencia y la fecha en que se aplica. Sin esos tres elementos, el monto recibido difiere del acordado y nadie tiene la culpa.
Lo que se relee antes de enviar un presupuesto
Lo que se incluye, lo que no, la fecha de validez y la fecha de pago. Cuatro líneas que suprimen la mitad de los intercambios siguientes.
Cómo cambiar de tramo
Tres palancas, en el orden en que funcionan.
La primera es la prueba: mostrar un resultado comercial, no un vídeo logrado. Una tasa de devolución en baja o un costo por adquisición en baja vale más que diez ejemplos.
La segunda es la repetición: una marca que encarga todos los meses acepta un aumento anual mucho más fácil que un cliente puntual.
La tercera es la especialización: una categoría que conocés, con sus restricciones y su vocabulario, se paga más caro porque exige menos validaciones.
Una última referencia, honesta: el aumento de tarifa no se pide, se anuncia, en fecha fija, con preaviso. Los clientes regulares lo aceptan casi siempre, y los que se niegan igual habrían terminado por irse.
Fuentes
Comprobado el 4 de septiembre de 2026. Los umbrales y los tipos cambian: si esta guía y la fuente oficial no coinciden, manda la fuente oficial.



