Cuándo tiene sentido sumar a alguien, qué cambia administrativamente, y qué hay que delegar primero.

Delegar primero, contratar después

Es el orden que evita transformar un buen año en un gasto fijo.

Tres cosas se confían sin comprometer a nadie de forma duradera.

La edición, a un montajista pagado por pieza, sobre reglas escritas una vez.

La parte administrativa, a un contador, porque ahí se esconden los errores caros.

Y la logística: recepción de productos, devoluciones, envíos, que llevan más tiempo del que se cree.

Una regla simple: empezá por lo repetitivo y documentable, no por lo que exige tu criterio.

Lo que nunca se delega

Tres cosas quedan con vos, sea cual sea el tamaño.

La relación con el cliente: es lo que se vuelve a comprar, no el archivo.

El precio: nadie más conoce tus costos reales ni tu agenda.

Y la validación final antes de entregar. Un estudio se rompe el día en que una pieza sale sin que nadie la haya mirado.

Sumar a otro creador delante de cámara

Es el paso más rentable, y el más delicado.

Dos ganancias inmediatas. Cubrís perfiles que no podés interpretar: otra edad, otra voz, otra situación. Y duplicás la capacidad sin duplicar el equipamiento.

Cuatro puntos a escribir antes del primer rodaje en común.

La remuneración: monto fijo por vídeo, no un porcentaje difuso.

Los derechos de imagen de la persona, por soporte y por duración, firmados aparte.

Qué pasa si el cliente pide a esa persona en concreto la vez siguiente.

Y la cláusula de salida: qué se lleva y qué no, si se va.

Qué cambia en lo administrativo

Cuatro cosas, y llegan todas juntas.

La facturación se vuelve colectiva: factura tu estructura, y vos pagás a los demás.

Los contratos de prestación reemplazan a los acuerdos de palabra, incluso con allegados.

La caja se vuelve un tema: le pagás al montajista antes de que te pague la marca.

Y el estatus de cada uno tiene que ser claro, porque una colaboración regular y dirigida no se trata como una prestación puntual.

La elección de la estructura, el régimen fiscal y la calificación exacta de la relación laboral se verifican con un contador y un abogado antes del primer pago, nunca después de una inspección.

Lo que se delega primero

TareaEfecto en la capacidadDificultad de transmitir
El montajeFuerteMedia, con una plantilla
Las exportaciones y el nombradoMedioBaja
El rodajeFuerteAlta
La relación con el clienteBaja al principioMuy alta

Lo que debe existir antes de contratar

Una plantilla de montaje, una convención de nombres, un contrato tipo y una tarifa escrita. Sin esos cuatro documentos, la persona contratada hace diez preguntas al día.

Lo que cambia en la jornada del fundador

Menos rodaje, más brief y relectura. Quienes rechazan ese vuelco contratan, y luego retoman todo ellos mismos tres meses después.

Cuándo no crecer

Tres señales dicen esperar.

La agenda depende de un solo cliente: sumar una persona transforma un riesgo en gasto fijo.

Los ingresos varían mucho de un trimestre a otro, lo que vuelve peligroso cualquier compromiso mensual.

Y todavía no escribiste tus maneras de trabajar: sin procedimiento escrito, una segunda persona produce un trabajo distinto, y te pasás los días corrigiendo.

Un último punto de referencia, más útil que la facturación: crecé cuando venís rechazando trabajo rentable desde hace tres meses seguidos, no cuando tuviste un buen mes.