Contratar a alguien para filmar internamente parece más barato en cuanto divides su sueldo entre el número de videos. Ese cálculo casi siempre está mal, y está mal de una forma específica y previsible.

Qué deja fuera el costo por video

El sueldo es la parte chica. El equipo, el software, el espacio para grabar, las prestaciones, las vacaciones y los meses en que la persona no tiene nada que filmar. Divide entre los videos realmente producidos en un año y no entre los que esperabas.

Una sola persona significa una sola cara

Un videógrafo interno produce contenido que siempre se ve como la misma persona en el mismo cuarto. El UGC funciona porque el espectador ve a alguien parecido a él, y un solo empleado no puede representar un mercado tan variado como México.

En qué es genuinamente bueno lo interno

Velocidad y acceso. Entrega el mismo día, grabar dentro del almacén, capturar algo que pasa sin aviso y confidencialidad total en productos no lanzados. Ningún creador externo puede igualar eso.

El umbral de volumen

Por debajo de quince o veinte videos al mes, lo interno rara vez se paga solo frente a una banca de creadores. Por arriba de eso, y sobre todo cuando el producto cambia constantemente, un productor interno empieza a tener sentido como coordinador y no como única cámara.

La versión que suele funcionar

Una persona interna que briefea, coordina y filma lo urgente, más una banca de creadores externos para variedad y volumen. Esa combinación consigue la velocidad y el rango, y es donde aterrizan casi todas las marcas después de probar los dos extremos.

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Preguntas frecuentes

¿Lo interno cuesta menos por video?

Rara vez, contando los costos reales.

¿Cuál es la limitación principal?

Una persona es una cara y un cuarto.

¿En qué es mejor lo interno?

Velocidad, acceso y confidencialidad.

¿Dónde está el umbral?

Cerca de quince a veinte videos al mes.