La etiqueta publicitaria es tu problema, no el de la marca. La mayoría de los creadores cree que depende de lo que dijeron del producto; depende de lo que recibieron, y la obligación es personal.
La regla sigue al pago
Lo que cuenta como haber recibido algo
Siete situaciones que activan la obligación, a confirmar con la autoridad competente.
Un pago en dinero, caso evidente.
Un producto regalado, incluso no pedido.
Un servicio gratuito, estadía, comida, tratamiento.
Una comisión sobre las ventas generadas.
Un código de descuento personal remunerado.
Un préstamo de material no devuelto.
Y una ventaja indirecta, invitación, viaje, acceso privilegiado.
Lo que no cuenta
Un producto que compraste vos mismo, sin vínculo con la marca, no cae bajo la misma obligación. La frontera es más estrecha de lo que parece: un reembolso, un descuento reservado a creadores o una relación comercial anterior pueden correrla, y la cuestión se verifica en vez de adivinarse.
Quién responde cuando sale mal
La orden de una marca no es una defensa
Es el punto decisivo de este artículo: la obligación de información te concierne personalmente, como persona que publica. Una marca puede pedirte que no pongas mención, su departamento jurídico puede escribírtelo, eso no traslada la obligación hacia ella. En la duda, la respuesta útil es mencionar, y decírselo simplemente a la marca.
Dónde los creadores se hacen agarrar realmente
Las historias, los recompartidos y el enlace en la biografía
Son los puntos ciegos habituales. Una publicación principal correctamente identificada no cubre los formatos efímeros, los recompartidos posteriores, ni un enlace de afiliación dejado en un perfil durante meses. Cada soporte se trata por sí mismo.
Las formulaciones que no se sostienen
Seis formulaciones a evitar, todas demasiado débiles o ambiguas.
Un simple agradecimiento a la marca.
Una abreviatura oscura ahogada en una lista de palabras clave.
Una mención ubicada después del pliegue, que exige desplegar.
Una formulación en letra chica sobre una imagen.
Una mención únicamente oral, en un vídeo muchas veces mirado sin sonido.
Y una frase que describe una colaboración sin decir que se trata de una comunicación comercial.
Lo que cambia según el soporte
Siete casos a tratar por separado.
La publicación principal, el caso más simple.
Los formatos efímeros, que exigen su propia mención.
Un recompartido posterior, que arranca por su cuenta.
Un enlace de afiliación dejado a la vista en un perfil.
Un vídeo retomado por la marca en sus propias cuentas.
Una publicidad paga construida sobre tu contenido.
Y una compilación de varias colaboraciones en un mismo vídeo.
Cómo responderle a una marca que rechaza la mención
Seis frases útiles, en orden.
Recordar que la obligación es personal, sin dramatizar.
Proponer una formulación precisa, corta y neutra.
Mostrar un ejemplo de publicación donde no molesta.
Explicar que el rendimiento no sufre por eso.
Proponer poner la mención en el montaje en vez de incrustada de forma permanente.
Y rechazar la misión si la marca mantiene su pedido.
Qué hay que acordar con la marca antes de publicar
Cinco puntos, escritos una vez.
La formulación exacta de la mención.
Los soportes en los que aparecerá.
La lengua en la que está redactada.
Qué pasa si la marca recomparte la publicación.
Y la persona a avisar si se impone una corrección.
Volvela invisible, no discreta
Es el vuelco que resuelve el problema para siempre: una mención clara, puesta al principio, deja de notarse después de dos publicaciones. El público se acostumbra de inmediato, y no cuesta nada en rendimiento siempre que sea franca. Lo que llama la atención es una mención escondida que alguien termina por encontrar.
Qué verificar antes de publicar
Seis controles, dos minutos en total.
La mención se ve sin desplegar el texto.
Aparece desde los primeros segundos del vídeo.
Es legible en una pantalla de teléfono, sin sonido.
Figura en cada formato publicado, no solo en el principal.
Está escrita en la lengua del público apuntado.
Y sigue presente si la publicación es recompartida por la marca.
Lo que la mención no reemplaza
Cinco obligaciones distintas, que subsisten pase lo que pase.
La exactitud de lo que afirmás sobre el producto.
El respeto de las reglas propias de la categoría.
El acuerdo de las personas visibles en imagen.
Los derechos sobre la música y las imágenes usadas.
Y las condiciones de la plataforma en la que publicás.
Dónde y cómo aparece la mención
| Soporte | Dónde se coloca | Su forma |
|---|---|---|
| Un vídeo corto | En el primer segundo | Un texto legible en pantalla |
| Una publicación con pie | Al principio del pie | Antes del texto, no después |
| Una historia | Sobre la propia imagen | No tapada por la interfaz |
Lo que desencadena la obligación
Un pago, un producto regalado, un código de afiliado, o cualquier otra ventaja. La sinceridad del discurso no cambia nada: es la contrapartida recibida la que crea la obligación de informar.
Lo que nunca basta
Una mención al final del pie, una etiqueta perdida en una lista, o una frase dicha demasiado rápido. El criterio es la legibilidad para alguien que mira una vez, sin parar el vídeo.
Qué hay que conservar
Cinco elementos a guardar, de tu lado.
La captura de la publicación tal como apareció.
El intercambio donde se describe la contrapartida.
La fecha de publicación y la de retiro eventual.
El contrato o el acuerdo escrito con la marca.
Y las consignas recibidas, incluidas las que no seguiste.
Una última referencia: la mención protege primero a la persona que publica. Cuesta dos segundos de vídeo y suprime la única situación realmente cara, aquella en la que hay que explicar después por qué no estaba.
Fuentes
Comprobado el 27 de agosto de 2026. Los umbrales y los tipos cambian: si esta guía y la fuente oficial no coinciden, manda la fuente oficial.



