Una tarifa no es un número encontrado al azar: es el resultado de un cálculo al revés, que parte de lo que querés conservar y sube hasta el precio anunciado.

Rangos de referencia

Sirven de punto de referencia, no de baremo.

Un vídeo simple, producto provisto, filmado en casa del creador, sin derechos publicitarios: es la entrada de gama del mercado, y es lo que la mayoría de las marcas compara.

Un vídeo con guion provisto, varias tomas, dos formatos entregados: el precio generalmente se duplica, porque el tiempo de montaje se duplica.

Un rodaje en exterior o en tienda, con traslado y equipamiento: es una jornada, no un vídeo, y se factura como tal.

Un lote de varios vídeos filmados el mismo día: el precio unitario baja, el precio total sube. Es la estructura más rentable de los dos lados.

Lo que el estatus retiene

Es la parte que los creadores descubren demasiado tarde.

Bajo el régimen de la microempresa, lo que cobrás no es lo que ganás: se deben cotizaciones sociales sobre la facturación, a las que se suman el impuesto y, según los casos, contribuciones anexas.

Esas tasas dependen de la naturaleza de la actividad y del régimen elegido, y evolucionan. Se verifican ante el organismo del que dependés, o con un contador, antes de fijar una grilla.

Dos puntos cuentan tanto como la tasa. El umbral a partir del cual la facturación cambia de naturaleza, y la fecha en que ese cambio surte efecto. Los dos se verifican de antemano, porque se sufren cuando se descubren a mitad de año.

Lo que se factura aparte

Cinco líneas que muchos olvidan y que hacen la diferencia entre una tarifa viable y una tarifa a pérdida.

Los derechos de uso, según la duración, el territorio y los soportes. Una difusión en publicidad paga no cuesta lo mismo que una publicación en la cuenta del creador.

La exclusividad, cuando la marca pide no trabajar para un competidor durante un período.

Las revisiones más allá de las previstas, contadas por unidad.

El traslado, en tiempo tanto como en gastos.

Y la urgencia, cuando un plazo acortado obliga a mover otro trabajo.

Cómo sostener el precio frente a una agencia

Tres frases alcanzan, y se preparan de antemano.

La primera: el precio anunciado corresponde a una lista de entregables precisa; toda línea agregada se cotiza.

La segunda: la duración de los derechos es una variable de precio, no una cláusula administrativa.

La tercera: el plazo se negocia más fácilmente que la tarifa, y muchas veces es lo que la agencia busca de verdad.

Quedate en lo factual, escrito, fechado. Una agencia seria prefiere un presupuesto claro a una tarifa baja mal definida.

Lo que mueve un precio, en los dos sentidos

FactorLo que lo subeLo que lo baja
El volumenUn vídeo aisladoUn lote de cinco a filmar el mismo día
La cesiónMundial e ilimitadaUn país, seis meses
El plazoEntrega en 48 horasTres semanas de margen

Lo que se dice al anunciar una cifra

El precio, lo que incluye, lo que no incluye, y la validez de la oferta. Un presupuesto sin esas cuatro líneas se renegocia en cada intercambio.

Lo que se rechaza incluso al empezar

El trabajo gratis a cambio de una visibilidad prometida. Una marca con presupuesto publicitario tiene presupuesto de vídeo, y el primer precio aceptado se vuelve el precio de referencia.

Errores caros

Cuatro, todos evitables.

Anunciar un precio antes de conocer la duración de los derechos y los soportes.

Aceptar una cesión sin límite de duración ni de territorio, lo que vale mucho más que el vídeo mismo. Lo que cubre exactamente una cesión depende de su redacción, y se verifica con un abogado antes de firmar.

Facturar el montaje como si fuera gratis, cuando muchas veces representa más horas que el rodaje.

Y mantener la misma grilla dos años. Fijá una fecha anual de revisión y respetala, aunque ningún cliente la haya pedido.


Fuentes

Comprobado el 26 de agosto de 2026. Los umbrales y los tipos cambian: si esta guía y la fuente oficial no coinciden, manda la fuente oficial.