En delivery el plato que se ve en el video y el que llega a la casa son dos productos distintos. Toda la estrategia de contenido consiste en achicar esa distancia, porque la reseña de una estrella nace justo ahí.

Grabar lo que va a llegar

La tentación es filmar el plato recién emplatado en cocina, con vapor y luz lateral. Lo que efectivamente funciona es grabarlo tal como sale de la mochila: en su envase, abierto en la mesa del cliente. Impacta menos en el primer segundo y devuelve muchas menos quejas.

La hora de publicación decide todo

Un video de comida publicado a las once y media o a las ocho de la noche captura la decisión antes de que se tome. A las cuatro de la tarde no hay hambre. En Argentina, con la cena tarde, la ventana de la noche se corre respecto de otros mercados y conviene ajustarla.

Envase, temperatura y viaje

El contenido que mejor rinde no es el más apetitoso, es el que resuelve la duda del traslado: la salsa aparte, la tapa que no se abre, la milanesa que sigue crocante. Mostrarlo es mostrar oficio, y el oficio se paga.

Cocinas ocultas y confianza

Una marca sin local visible arrastra un problema de confianza. Mostrar la cocina, con las personas que cocinan y su nombre, convierte una marca invisible en un negocio real. Es el video que más importa y el que más se posterga.

Creador local, siempre

En esta categoría el creador tiene que ser de la ciudad donde se reparte. Los planos reconocibles, el nombre del barrio y la referencia local hacen más por el pedido que la calidad de imagen. Un video hermoso grabado a mil kilómetros no vende un menú de mediodía en Rosario.

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Preguntas frecuentes

¿Grabo en cocina o en la mesa?

En la mesa, tal como llega.

¿A qué hora publico?

Antes de las comidas, no a media tarde.

¿Qué duda resuelve el video?

El traslado y el envase.

¿El creador debe ser local?

Sí, es determinante en delivery.