Un vídeo destinado a la publicidad no es un vídeo que se pone en publicidad. Se graba y se entrega de otra manera.
Qué rechaza la plataforma
Los motivos de rechazo son recurrentes y se previenen en el rodaje.
Las afirmaciones médicas y de salud, las promesas de resultado, la mención de características personales supuestas de quien mira, los antes y después sobre el cuerpo, el vocabulario financiero demasiado afirmativo.
A lo que se suman motivos más banales: la música cuyos derechos no se tienen, una marca ajena visible, un texto que cubre toda la pantalla.
Las reglas aplicables evolucionan, dependen del sector y del país de difusión, y un rechazo no siempre es definitivo. Lo que se puede afirmar sobre un producto depende además de tu situación y se verifica con un abogado, antes del rodaje.
El reflejo útil: hacer revisar el guion por el cliente antes de filmar, no el vídeo después.
Entregá un máster sin nada incrustado
Es el pedido más frecuente y el menos anticipado.
El archivo de referencia tiene que estar limpio: sin subtítulos quemados, sin texto, sin música en la misma pista que la voz, sin logo. El anunciante va a agregar después lo que necesita, en el idioma y el formato de cada mercado.
Entregá entonces tres cosas: el máster limpio, una versión subtitulada lista para publicar, y los archivos separados de voz y de ambiente. Es lo que permite declinar sin volver a llamarte.
Varias aperturas, un mismo cuerpo
Una campaña no prueba vídeos, prueba comienzos.
El cuerpo del vídeo, la demostración, el argumento, el resultado, queda idéntico. Lo que cambia es la primera frase y el primer plano: una pregunta, un problema, una cifra, una objeción.
Grabalos uno detrás del otro, en las mismas condiciones de luz y de sonido, para que sean intercambiables en el montaje. Una apertura grabada otro día no empalma.
Sin el sonido, con subtítulos
La mayoría de los primeros segundos se mira en silencio.
Lo que se dice tiene que poder leerse, y lo que se muestra tiene que entenderse sin una palabra. Los subtítulos van en la zona central descrita arriba, nunca abajo.
Verificalos a mano. Una transcripción automática en español regional se equivoca con los nombres de producto y con los precios, y un error en un precio es un problema comercial, no una falta de ortografía.
Lo que hay que entregar para que un anuncio pueda correr
| Elemento | Esperado | Error corriente |
|---|---|---|
| Formato | Vertical, más una versión cuadrada | Una sola versión |
| Gancho | Tres variantes de los tres primeros segundos | Un solo gancho |
| Subtítulos | Incrustados, legibles sin sonido | Una pista separada |
Lo que se testea, y en qué orden
Primero el gancho, después el argumento, al final la llamada a la acción. Cambiar los tres a la vez no dice nada sobre qué funcionó.
Lo que hace rechazar un anuncio
Una afirmación inverificable, un antes y después engañoso, un texto que promete un resultado, o una mención publicitaria ausente.
Medí la compra, no las reproducciones
Es la única métrica que decide la renovación de tu contrato.
Un vídeo muy visto que no vende va a ser cortado; un vídeo poco visto que vende va a ser vuelto a comprar. Preguntale entonces a la marca qué mira, y proponé la variante siguiente a partir de esa cifra.
Es también el mejor argumento comercial que tenés: un creador que habla del resultado de la campaña trabaja en otro plano que el que habla de su vídeo.



