San Valentín es una campaña corta, y esa es toda su dificultad. La ventana útil son diez días, el comprador llega tarde y nervioso, y la decisión se toma con el móvil en la mano buscando algo que llegue a tiempo.

Los tres videos que sostienen la campaña

Uno de idea, que resuelve "no sé qué regalar". Uno de producto concreto con presentación, que resuelve "¿queda bien como regalo?". Y uno de plazo, que dice hasta cuándo se puede pedir. Con esos tres se cubre el ciclo completo, y casi ninguna marca produce el tercero.

Hablar al que compra, no a la pareja

El video no le habla a quien recibe, le habla a quien está buscando y dudando. Eso significa lenguaje de decisión: alternativas, precios, plazos, cómo llega. La estética romántica ayuda poco si no resuelve la duda práctica.

El problema del último día

Buena parte de las compras se hace en las últimas cuarenta y ocho horas. Ahí gana quien puede prometer entrega rápida o quien ofrece algo digital o presencial. Si tu producto no llega a tiempo, el mensaje honesto es redirigir a otra fecha o a una tarjeta, no forzar la venta y comerse la reclamación.

No es solo pareja

Amistad, familia y autorregalo son ángulos que compiten menos y funcionan igual de bien en España. Una marca que produce un video de "regálate tú" el 13 de febrero encuentra un público entero que la competencia ignora.

Producir en diciembre

La ventana es tan estrecha que no hay margen para revisiones. El contenido tiene que estar aprobado el 20 de enero, lo que obliga a encargar en diciembre. Es una campaña que se gana o se pierde en la agenda, no en la creatividad.

Para seguir leyendo

Encuentra creadores para tu campaña →


Preguntas frecuentes

¿Cuánto dura la ventana?

Unos diez días, con pico final.

¿Qué video falta siempre?

El que dice el plazo de entrega.

¿Solo parejas?

No, amistad, familia y autorregalo también.

¿Cuándo hay que encargar?

En diciembre, para aprobar en enero.