La pregunta ya no es si la generación automática produce imágenes utilizables: las produce. La pregunta es qué no puede hacer, y qué exige la ley cuando se la usa.

La transparencia no es una elección de tono

Es la restricción que estructura todo el resto acá.

Un contenido que muestra una persona o una voz generada, o que presenta como real un testimonio que no lo es, tiene que poder ser identificado como tal por el público.

No es solo una cuestión ética: las obligaciones de información sobre contenidos generados se refuerzan, y se suman a las obligaciones existentes en materia de publicidad.

La regla de trabajo es simple: si un espectador pudiera creer que mira a una persona real hablando de su propia experiencia, hay que decírselo. Las modalidades exactas se verifican con un abogado antes de difundir.

De qué se hace cargo la generación hoy

Cuatro usos, todos sólidos y sin riesgo particular.

Los planos de corte y los fondos: una textura, una ciudad, un cielo, un interior neutro.

Las versiones lingüísticas de un texto en pantalla, reescritas más que traducidas palabra por palabra.

Las declinaciones de formato a partir de un mismo montaje.

Y las maquetas: mostrarle a un cliente cómo sería un vídeo antes de producirlo, lo que ahorra una ida y vuelta entera.

Lo que no sabe vender

Tres cosas, y son exactamente las que hacen vender.

El uso real de un producto: una mano que duda, un objeto que resiste, una textura que se comporta como se comporta.

El testimonio: una experiencia personal solo es creíble si ocurrió.

Y el contexto local: una cocina, una calle, una luz, un acento que el público reconoce como suyos.

Una imagen generada puede ser linda. No puede ser una prueba.

La combinación que funciona

Es el modelo más rentable, y es simple.

El creador filma la demostración, la voz y el contexto. La generación produce los planos de corte, los fondos, los gráficos y las versiones adicionales.

Obtenés entonces lo mejor de los dos: una prueba real, y un costo de declinación muy bajo.

Sumá una regla: lo generado nunca tiene que presentarse como filmado, y lo filmado nunca tiene que modificarse hasta cambiar lo que muestra.

El criterio de decisión

Alcanza una sola pregunta, hecha antes de cada producción.

¿Este vídeo tiene que probar algo, o solo ilustrar algo?

Si tiene que probar, hacen falta una persona, un producto y una toma real.

Si tiene que ilustrar, la generación hace el trabajo, más rápido y más barato.

Lo que cada opción puede y no puede hacer

CriterioVídeo generadoCreador real
El producto real en pantallaImposibleFilmado en la mano
La prueba de usoNingunaEl gesto visto
El plazoInmediatoUnos días

Lo que se declara cuando una imagen es generada

El uso de un contenido sintético, en cuanto puede tomarse por una escena real. La regla es estricta y evoluciona rápido, a confirmar con un abogado.

Lo que no se reemplaza

Un testimonio. Una persona que dice por qué eligió un producto compromete su palabra; una voz generada no compromete a nadie, y el comprador lo siente antes de saberlo.

Qué hay que escribir en el contrato

Cuatro líneas, sea cual sea la parte de generación.

Qué está filmado y qué está generado, descrito explícitamente.

El acuerdo de la persona cuya imagen o voz se usa, con la duración y los soportes.

La prohibición de reutilizar los elementos para entrenar o generar otra cosa, salvo acuerdo distinto.

Y la obligación de hacer figurar la información sobre el carácter generado, con la persona responsable de ello.

Esas cuatro líneas entran en un párrafo, y evitan la conversación más desagradable de esta categoría: la que empieza seis meses después, cuando una persona descubre su cara en una campaña que nunca filmó.