Traducir un guion en inglés y hacerlo leer por una voz francesa da un contenido que el público quebequense identifica como extranjero en tres segundos. No es una cuestión de acento, es una cuestión de estructura y de referencias.

Qué delata una traducción

Frases demasiado largas, giros calcados del inglés, humor que no aterriza y sobre todo las referencias: un puntaje de crédito, un feriado que no existe acá, una cadena de tiendas ausente en Quebec. Cada detalle le dice al espectador que el mensaje no fue escrito para él.

Adaptar es reescribir desde la intención

Se conserva la promesa y el argumento, se tira la formulación. Lo que hace el producto queda igual; cambian la manera de introducirlo, los ejemplos y el ritmo. Un buen creador quebequense hace eso con naturalidad si se le da la intención en vez de un texto para recitar.

Qué tiene que cambiar en concreto

Las unidades y los precios en dólares canadienses, las referencias estacionales, los nombres de tiendas y servicios, los ejemplos cotidianos y las palabras corrientes donde Quebec tiene su propio uso. Una lista de diez palabras suele bastar para pasar un guion de importado a local.

La trampa de los dos mercados francófonos

Un contenido escrito para Francia no funciona mejor que uno traducido del inglés, y a veces funciona peor, porque suena a un francés que el espectador reconoce como extranjero. Si ya producís en francés para Europa, no lo reutilices tal cual.

El costo real

Adaptar cuesta menos que traducir y después rehacer. Prevé la versión quebequense en el brief, con un creador de acá, en vez de encargar una traducción al final y descubrir que suena falsa el día de la publicación.

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Preguntas frecuentes

¿Alcanza con una traducción?

No, se escucha enseguida.

¿Qué delata más?

Las referencias cotidianas, no el acento.

¿Se puede reutilizar contenido francés de Francia?

Rara vez, acá también suena extranjero.

¿Cuándo prever la adaptación?

En el brief, con un creador local.