Un guion traducido se escucha como un guion traducido. El público lo detecta en una frase, y el anuncio pierde exactamente lo que venía a buscar.

Lo que delata una traducción

Cuatro señales, en el orden en que se notan.

El ritmo: una frase inglesa traducida conserva su largo de origen y su acentuación, lo que da una entrega levemente desfasada.

Los giros: las fórmulas de énfasis publicitario inglesas no tienen equivalente directo, y su traducción literal suena enfática.

Las referencias: las tiendas, las fiestas, las distancias, las temperaturas, las unidades, los nombres.

Y el vocabulario corriente: muchos objetos del día a día no llevan acá el nombre que se usa en los otros mercados francófonos.

Lo que tiene que cambiar concretamente

Cinco elementos, a decidir antes del rodaje más que en posproducción.

El guion, reescrito a partir de la intención y no de la frase inglesa.

La persona que habla, elegida acá y no doblada desde otro lado.

Las referencias concretas citadas oralmente.

Los textos en pantalla, escritos directamente en la lengua de difusión.

Y el decorado, cuando es reconocible: una cocina, una calle, una estación.

La trampa de los dos mercados francófonos

Es el ahorro aparente que más caro sale.

Reutilizar un vídeo filmado para Francia parece lógico: misma lengua, misma duración, mismo montaje. En la práctica, el vocabulario, el acento, las referencias y el tono difieren lo suficiente para que el vídeo sea identificado como extranjero.

Eso no lo vuelve inutilizable, pero cambia su efecto: ya no produce identificación, solo comprensión.

La regla práctica: reutilizá las imágenes, rehacé la voz. Es la mejor relación entre costo y resultado.

El costo real

Es más bajo de lo que se cree, siempre que se prevea temprano.

Previsto desde el brief, agregar una versión adaptada representa una toma adicional el mismo día, con la misma persona o una segunda, y un montaje paralelo.

Decidido después, representa un rodaje completo nuevo, porque el material no contiene los planos necesarios, sobre todo los insertos de texto y de envase.

La brecha entre las dos situaciones suele ser de un factor tres.

Lo que se rehace, y lo que se conserva

ElementoBasta con traducirHace falta rodar de nuevo
El texto en pantallaSíNo
La vozNoSí
Los precios y mencionesSí, con verificaciónNo
Un lugar reconocibleNoSí

Lo que delata una adaptación hecha deprisa

Una expresión traducida palabra por palabra, una medida dejada en la unidad de origen, un acento que no corresponde al público, y una fecha escrita en el orden equivocado.

Lo que se hace revisar por alguien del país

El guion completo, antes del rodaje. Una lectura de veinte minutos evita una campaña entera que suena extranjera y hay que rehacer.

Cuándo prever la adaptación

En el momento del casting, nunca después de la validación del montaje inglés.

Dos preguntas para hacerle a la marca antes de empezar: ¿la campaña se va a difundir en los dos idiomas, y en qué soportes?

La respuesta determina la cantidad de personas a castear, la manera de filmar los insertos, y el presupuesto. No cuesta nada si se hace en ese momento, y sale caro si se hace tres semanas después.