Cobrar es la parte menos glamurosa del UGC y la que más disgustos da. En España el problema rara vez es que el cliente no quiera pagar: es que nadie fijó por escrito cuándo, cómo y contra qué se paga.

Los medios de pago reales

  • Transferencia bancaria: el estándar con empresas y agencias. Contra factura, con plazo acordado.
  • Bizum: cómodo y rápido, muy usado en trabajos pequeños y con clientes particulares o microempresas. No sustituye a la factura.
  • Pasarelas y marketplaces: cuando trabajas con clientes extranjeros o a través de una plataforma que gestiona el cobro.

La regla práctica: cuanto más grande el cliente, más lenta y más formal la vía de pago. Una agencia paga por transferencia a treinta días. Una tienda de barrio te hace un Bizum el mismo día.

Los plazos que vas a encontrar

Con marcas y agencias, el pago a treinta días desde la factura es habitual, y a sesenta no es raro en grupos grandes. Eso no es mala fe: es su circuito administrativo.

Lo que sí puedes negociar es el punto de partida. Que el plazo cuente desde la entrega y no desde una validación indefinida cambia por completo tu tesorería.

El anticipo, tu mejor protección

Para un cliente nuevo, la fórmula que mejor funciona es cincuenta por ciento por adelantado y el resto contra entrega. Filtra a los que nunca iban a pagar y cubre tu tiempo de producción.

Con clientes recurrentes puedes relajarlo y pasar a facturación mensual. Con clientes internacionales que no conoces, mantenlo.

Lo que hay que dejar por escrito

No hace falta un contrato de veinte páginas. Hace falta un correo o un presupuesto aceptado que diga:

  • Qué se entrega: número de piezas, duración, formatos, idioma.
  • Cuántas rondas de cambios están incluidas y qué cuesta una adicional.
  • Dónde puede usarse el material y durante cuánto tiempo.
  • Precio, impuestos aplicables y fecha de pago.
  • Qué pasa si el proyecto se cancela después de grabar.

El noventa por ciento de los conflictos de cobro nacen de una de esas cinco líneas faltando.

Cuando el cliente se retrasa

Primero, un recordatorio educado con la factura adjunta y la fecha de vencimiento marcada. Segundo, una llamada, que funciona mucho mejor que el correo número cuatro. Tercero, un aviso escrito de que se detiene el trabajo en curso.

Y una decisión difícil pero sana: no entregar los archivos finales en alta calidad hasta que el pago acordado esté hecho. Enviar marcas de agua para revisión es una práctica normal, no una desconfianza.

Por dónde seguir

Cobrar bien es una habilidad aparte de grabar bien, y se aprende antes de necesitarla. Nuestra guía sobre cómo ser creador de UGC sitúa esta pieza en el conjunto del oficio.