El unboxing es el formato que más compran las marcas en España, y también el que peor se graba. La mayoría empieza con el paquete cerrado y una frase de cortesía, justo cuando el espectador ya se ha ido.

Los primeros cuatro segundos

No abras la caja al principio, ábrela ya abierta. Arranca con el producto en la mano y una frase concreta: qué es, para quién y qué duda resuelve. Después vuelve al desembalaje si aporta algo. El orden cronológico es cómodo para quien graba y letal para quien mira.

Qué se enseña de verdad

El tamaño real comparado con un objeto conocido, el peso al levantarlo, la textura de cerca, lo que viene incluido y lo que no. Ese último punto evita devoluciones y las marcas lo valoran, porque una devolución cuesta más que el video entero.

Sonido antes que imagen

En unboxing el sonido lo es todo: el papel, el precinto, el clic de la tapa. Graba en un sitio sin eco, con el móvil cerca, sin música encima. Un video con imagen mediana y buen sonido se ve entero; al revés, no.

Sin música épica ni cortes de montaje

Cuanto más parece producido, menos funciona. Cortes secos, luz natural, manos que a veces dudan. Lo que en publicidad sería un defecto aquí es la prueba de que la escena es real.

Lo que piden las marcas españolas

Versión vertical, entre veinte y cuarenta segundos, con subtítulos en castellano y una versión sin voz para poder doblarla. Si entregas eso sin que te lo pidan, la marca vuelve. Si entregas un único archivo horizontal de dos minutos, no.

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Preguntas frecuentes

¿Empiezo con la caja cerrada?

No, empieza con el producto en la mano.

¿Cuánto debe durar?

Entre veinte y cuarenta segundos.

¿Pongo música?

Mejor no, el sonido real vende más.

¿Qué entrego además del video?

Vertical, con subtítulos y una versión sin voz.