En Argentina el precio de un producto cambia varias veces al año y el video que lo menciona sigue circulando. Ese desfase es una de las fuentes más frecuentes de reclamos, y se evita con dos decisiones simples tomadas antes de grabar.

No decir el número

La regla más útil es que el creador no diga el precio en voz alta. Puede mencionar que hay financiación, que existe una promoción o que conviene consultar el valor vigente, pero el número exacto va en el texto de la publicación o en la ficha, donde se actualiza en un minuto.

Cuando sí conviene decirlo

Si la campaña es corta y cerrada, como un evento de tres días, decir el precio suma urgencia y funciona. Ahí el video muere con la campaña, y eso está previsto. El problema aparece cuando una pieza de campaña se recicla en evergreen sin revisarla.

Dos versiones de la misma grabación

Pedile al creador una versión con la condición comercial y otra sin ella. Cuesta poco más porque es la misma grabación con otra apertura, y te deja material que sirve todo el año cuando la promoción venció.

Auditar la biblioteca cada trimestre

Una vez cada tres meses conviene revisar qué videos siguen circulando y cuáles mencionan condiciones vencidas. Es media hora de trabajo que evita un reclamo público y protege la reputación del vendedor, que en Argentina es un activo comercial concreto.

Comunicar una suba sin perder al cliente

Si el precio subió, el peor camino es el silencio y el segundo peor es la justificación larga. Lo que funciona es contenido que muestre por qué el producto vale lo que vale: durabilidad, materiales, servicio. No se defiende el precio, se demuestra el valor.

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Preguntas frecuentes

¿El creador debe decir el precio?

Mejor no, salvo campaña corta y cerrada.

¿Dónde va el número?

En el texto o en la ficha, que se actualiza.

¿Cómo salvo el material viejo?

Con una versión sin condición comercial.

¿Cada cuánto reviso la biblioteca?

Una vez por trimestre.