Casi todas las marcas saben que necesitan francés en Quebec. Muchas menos saben qué dice realmente la exigencia, y en la brecha entre tener francés y estar en regla es donde viven los problemas.

El francés debe estar al menos igual de visible

La exigencia no es que exista francés en algún lado. En publicidad comercial el francés debe ser netamente predominante o como mínimo tan visible como cualquier otro idioma, según el soporte. Un subtítulo en francés bajo un video en inglés no satisface eso del modo que las marcas suelen suponer.

Va más allá del anuncio

Sitios web, fichas de producto, empaques, catálogos, formularios de pedido y señalización comercial caen todos dentro del régimen para una empresa que opera en Quebec. Una campaña en regla cuya página de destino no lo está movió el problema en lugar de resolverlo.

La traducción automática es un fracaso visible

Un francés traducido a máquina se reconoce en una frase para un público quebequense, y señala que el mercado se pensó al final. Puede satisfacer o no la letra de la regla; sin duda falla el propósito comercial de la regla.

La aplicación es real pero proporcionada

El recorrido habitual empieza con una queja y un aviso en vez de una sanción inmediata, y la mayoría de los casos se resuelve corrigiendo. Eso no es razón para ignorarlo: el costo reputacional de que te nombren públicamente por tratar el francés como opcional llega más rápido que cualquier procedimiento formal.

La versión práctica

Encarga la versión en francés al mismo tiempo que la inglesa, a un creador quebequense, y verifica que la página de destino y el empaque acompañen. Esto es información general y no asesoría legal; una marca que entra en serio a Quebec debería hacer revisar el dispositivo una vez.

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Preguntas frecuentes

¿Alcanza con algo de francés?

No, hay exigencias de prominencia.

¿Cubre el sitio web?

Sí, y también empaques y formularios.

¿La traducción automática sirve?

Falla comercialmente aunque se tolere.

¿Cómo empieza la aplicación?

Con una queja y un aviso.