Un precio no es un número: es la suma de tres líneas, y una de ellas la mayoría de los creadores la regala sin darse cuenta.
Las tres líneas
Se leen en ese orden, y nunca se mezclan.
La producción: el tiempo de preparación, rodaje, montaje y entrega. Es la parte visible, la que todo el mundo cotiza.
Los derechos: el permiso de usar el vídeo, por una duración, en unos soportes, en un territorio. Es la parte invisible, y es la que más valor tiene.
Y las restricciones: traslado, urgencia, exclusividad, presencia en imagen, idiomas adicionales.
Un presupuesto que solo presenta una línea total se compara únicamente por precio. Un presupuesto en tres líneas se discute línea por línea, que es exactamente lo que querés.
La línea que decide tu año
Es la segunda, y es la que más se regala.
Los derechos publicitarios
Un vídeo difundido en publicidad paga trabaja para la marca mucho más allá de su publicación: se ve decenas de miles de veces, a veces durante meses.
No es el mismo producto que una publicación única en una cuenta. Se factura aparte, con una duración escrita y una fecha de fin.
El plazo
Un trabajo entregado en setenta y dos horas desplaza todo el resto de tu semana. Eso se factura, y se rechaza cuando no se paga.
Escribí entonces el plazo estándar en tu grilla, así como el suplemento de urgencia. Una marca que conoce los dos elige sin negociar.
El error que topea tu tarifa
Vender tiempo en vez de un resultado.
Una tarifa por hora empuja al cliente a comparar tu velocidad con la de otro, lo que no tiene ningún sentido en esta actividad.
Una tarifa por entregable, con derechos claros, lo empuja a comparar lo que puede hacer con el vídeo. Es otra conversación, y se cierra a un precio más alto.
Por qué comparar con el mercado vecino engaña
Es la pregunta que vuelve en todas las conversaciones entre creadores.
Las tarifas mostradas en los grandes mercados vecinos no son trasladables tal cual: los costos, la fiscalidad y el tamaño de los presupuestos difieren.
Pero un punto cuenta más que la comparación: el lugar de difusión. Un vídeo filmado acá y difundido para un mercado más amplio no se factura como un vídeo destinado a una marca local chica. Lo que fija el precio es el uso, no tu dirección.
Preguntá entonces siempre dónde se va a difundir el vídeo, antes de anunciar un monto.
Lo que compone un precio, línea por línea
| Componente | Lo que cubre | Cómo se factura |
|---|---|---|
| La preparación | Guion, reconocimiento, compra eventual | Tarifa fija por pedido |
| El rodaje | El tiempo en el sitio y el equipo | Por vídeo o por media jornada |
| El montaje | Corte, subtítulos, exportaciones | Por versión entregada |
| La cesión | Soportes, duración, territorio | Como suplemento aparte |
Lo que explica una diferencia entre dos presupuestos
Rara vez el rodaje. Casi siempre la cesión y el número de retoques. Dos precios alejados cubren a menudo dos perímetros distintos.
Lo que se relee antes de enviar un presupuesto
Lo que se incluye, lo que no, la fecha de validez y la fecha de pago. Cuatro líneas que suprimen la mayoría de las discusiones.
Qué hay que escribir en el presupuesto
Seis elementos, siempre los mismos.
La cantidad de vídeos, sus formatos y sus duraciones.
La cantidad de revisiones incluidas y el precio de la siguiente.
La duración de los derechos, con fecha de inicio y fecha de fin.
Los soportes autorizados, nombrados uno por uno.
El plazo de entrega, desde la recepción del producto.
Y la fecha de validez del presupuesto, así como las condiciones de pago.
Estos elementos dependen también de tu situación administrativa, que decide la manera en que tus montos se presentan y se declaran. Se verifica con un contador antes del primer presupuesto.



