Una parte enorme de la venta mexicana termina en una conversación de WhatsApp, y casi nadie produce video para ese contexto. Es un medio distinto de un feed y premia un tipo de material completamente distinto.

El video se manda, no se descubre

Nadie está haciendo scroll frente a él. Alguien preguntó algo y una persona está respondiendo con un video. Eso significa sin gancho, sin música, sin intentar frenar un scroll que no está ocurriendo. Debe abrir con la respuesta.

Que sea corto y específico

Treinta segundos respondiendo exactamente una pregunta: si viene en negro, qué tan grande es, si le queda a este modelo, cómo se instala. Un video de marca genérico mandado a una conversación se lee como una evasiva a la pregunta que en realidad se hizo.

El peso del archivo importa

Un video mandado por chat se comprime y se descarga con datos móviles. Un archivo pesado que tarda un minuto en cargar pierde la conversación. Exporta más ligero de lo que harías para un feed y revisa cómo se ve después de la compresión.

Arma una biblioteca chica, no un video

Los negocios que hacen esto bien tienen diez o quince clips cortos listos para mandar, cada uno respondiendo una pregunta frecuente. El vendedor elige el correcto en segundos. Esa biblioteca cuesta un día de grabación y se paga sola en un año.

La voz alcanza, la cara es opcional

El chat es un contexto privado, y una demostración de producto sobria con voz en off muchas veces funciona mejor que alguien presentando a cámara. Se lee como ayuda y no como publicidad, que es exactamente el registro de la conversación.

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Preguntas frecuentes

¿El video de chat necesita gancho?

No, lo pidió el propio espectador.

¿Cuánto debe durar?

Treinta segundos, una pregunta resuelta.

¿Por qué importa el peso?

El chat comprime y los datos son lentos.

¿Qué debe armar un negocio?

Una biblioteca de diez a quince respuestas.