La Navidad argentina se celebra con treinta grados, la mesa afuera y la cena a la medianoche. Cualquier contenido importado con chimenea y nieve suena falso al instante, y esa es la primera decisión de guion que hay que tomar.

Un Navidad de verano

Sidra fría, pan dulce, mesa en el patio, pileta al día siguiente. El clima cambia qué productos tienen sentido y cómo se filman. Una manta o un producto pensado para invierno necesita otro ángulo completamente distinto para vender en diciembre acá.

La segunda ola de enero

Reyes el 6 de enero sostiene una parte del regalo infantil, y además enero trae liquidaciones y consumo de vacaciones. Muchas marcas apagan la comunicación el 26 de diciembre y dejan tres semanas de demanda sin atender.

El aguinaldo manda el ritmo

El medio aguinaldo de diciembre entra antes de las fiestas y define cuánto se gasta. Las campañas que arrancan demasiado temprano encuentran a la gente sin plata; las que arrancan cuando ya cobró, encuentran competencia. Ajustar la salida a esa fecha vale más que cualquier creatividad.

Producir en octubre

En noviembre está el CyberMonday y los creadores se saturan. Grabar el material de diciembre en octubre, en interiores o en exteriores neutros, permite elegir perfil y negociar precio. Y el contenido navideño de verano no envejece: sirve el año que viene.

Regalos con envío que llegue

Como en toda campaña de fiestas, la información que más convierte es el plazo de entrega. En un país con logística despareja según la provincia, decir con claridad hasta cuándo se puede comprar para recibir antes del 24 evita el reclamo más frecuente del año.

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Preguntas frecuentes

¿Sirve el contenido navideño importado?

No, acá es verano y se nota.

¿Cuándo termina la campaña?

En enero, con Reyes y liquidaciones.

¿Cuándo se graba?

En octubre, antes del CyberMonday.

¿Qué dato hay que dar?

El plazo de envío para llegar al 24.