Cuando entregás un video, no entregás un archivo: entregás un permiso de uso. Entender esa diferencia es lo que separa a un creador que cobra bien de uno que regala su trabajo más valioso.

Qué estás vendiendo en realidad

Dos cosas distintas, que conviene facturar por separado.

La producción: tu tiempo, tu equipo, tu guion, tu edición. Se cobra una vez.

La licencia: el permiso para que la marca use ese material, en determinados canales, durante determinado tiempo, en determinado territorio. Se cobra según el alcance.

Un mismo video puede valer cien dólares para uso orgánico y trescientos si va a correr seis meses en publicidad. No es abuso: es la práctica normal de la industria.

Las variables que definen el precio de la licencia

Punto de la licenciaQué cubre
CanalOrgánico, pauta pagada, sitio web, punto de venta, televisión.
DuraciónTres meses, seis meses, un año, perpetuo.
TerritorioArgentina, Latinoamérica, mundo.
ExclusividadSi no podés trabajar con la competencia, eso se paga.
WhitelistingSi la marca publica anuncios desde tu cuenta, es otro producto.

Cada variable que se amplía sube el precio. Escribirlas todas es lo que hace posible cobrar la ampliación cuando llegue.

Las cinco líneas que evitan cualquier conflicto

No hace falta un contrato de veinte páginas. Alcanza un correo o un presupuesto aceptado que diga:

  1. Qué se entrega: cantidad de piezas, duración, formatos, idioma.
  2. Cuántas rondas de cambios están incluidas y qué cuesta una adicional.
  3. Dónde puede usarse el material, por cuánto tiempo y en qué territorio.
  4. Precio, moneda, tipo de cambio aplicable y fecha de pago.
  5. Qué pasa si el proyecto se cancela después de grabar.

La enorme mayoría de los conflictos nace de la ausencia de una de esas cinco líneas.

El "perpetuo y mundial" que aparece siempre

Muchos contratos de agencia incluyen una cláusula de uso perpetuo, mundial y en todos los medios. Es cómoda para el cliente y cara para vos.

No hay que rechazarla de plano: hay que cotizarla. Un uso perpetuo puede valer dos o tres veces el precio de una licencia de seis meses. Si la marca lo quiere, que lo pague.

Tu imagen es tuya

Aparecer en cámara agrega una capa: además de la obra, estás cediendo el uso de tu imagen. Conviene dejar por escrito que la cesión tiene el mismo plazo que la licencia y que no se puede editar el material de modo que altere el sentido de lo que decís.

Por dónde seguir

Entender los derechos es lo que convierte una entrega en dos fuentes de ingreso. Nuestra guía sobre cómo ser creador de UGC cubre el resto del oficio.