El POV convierte la cámara en los ojos del espectador. Bien hecho, mete a la persona adentro de la escena en dos segundos. Mal hecho, es el formato que más rápido se lee como publicidad disfrazada de tendencia.

Cuándo funciona de verdad

Cuando el espectador reconoce la situación: POV de alguien que abre el paquete que estaba esperando, que llega a la casa después del trabajo, que busca algo en el súper. La situación tiene que ser común y específica al mismo tiempo. Si es genérica, no engancha.

Cuándo queda ridículo

Cuando la marca escribe el POV desde su propio deseo: "POV: descubriste el mejor producto del mercado". Nadie habla así y se nota de inmediato. El POV se escribe desde la situación del cliente, nunca desde el argumento de venta.

La cámara tiene que moverse como una persona

Sostenida en la mano, a la altura de los ojos, con los movimientos naturales de quien está haciendo algo. Un POV filmado con trípode y estabilizado pierde justo lo que lo hacía POV. La imperfección acá no es un defecto, es la definición del formato.

El texto en pantalla es parte del formato

La frase que aparece arriba define toda la escena y muchas veces es lo único que se lee. Tiene que ser corta, en primera persona y sin jerga de marca. Escribila antes de grabar, no después, porque condiciona qué se filma.

Qué pedirle a la marca

Libertad sobre la situación. Un POV escrito por el departamento de marketing casi nunca funciona, porque el valor está en que suene a algo que le pasó a una persona. Si la marca insiste en el texto exacto, conviene ofrecer otro formato.

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Preguntas frecuentes

¿Desde dónde se escribe un POV?

Desde la situación del cliente, no desde la venta.

¿Se filma con trípode?

No, en la mano y a la altura de los ojos.

¿Cuánto texto en pantalla?

Una frase corta, en primera persona.

¿Y si la marca escribe el texto?

Suele fallar, mejor negociar libertad.