Todo lo demás en un vídeo se arregla después del rodaje. El sonido no.
Una imagen algo oscura se levanta. Un encuadre algo suelto se recorta. Una entrega dubitativa se corta. Una grabación hecha en una habitación que resuena está terminada en el segundo en que dejas de grabar, y ningún montaje devuelve la habitación a su sitio.
Conviene saberlo antes de que empiece la conversación sobre equipo, porque esa conversación casi siempre es la equivocada.
El enemigo es la habitación, no el micrófono
Un micrófono no graba tu voz. Graba tu voz más todo aquello contra lo que rebota por el camino, y en la mayoría de casas de aquí el problema son los rebotes.
Por qué los pisos portugueses son difíciles
Mira la habitación donde ibas a grabar. Suelo de baldosa o de piedra, paredes enlucidas, ventanales, techo alto, y muy poca tela en ningún sitio.
Cada una de esas cosas es una superficie dura, y las superficies duras devuelven el sonido. El resultado es esa cualidad algo hueca en la que todas las palabras están presentes y la voz parece hablar desde dentro de una caja. El espectador no lo identifica como reverberación. Lo identifica como barato, y sigue bajando.
Comprar un micrófono mejor empeora esto en vez de arreglarlo, porque un micrófono más sensible capta la misma habitación con más fidelidad. No has comprado claridad, has comprado una grabación más fiel de una mala habitación.
La distancia gana al equipo
El cambio más eficaz es reducir a la mitad la distancia entre tu boca y lo que graba.
El sonido cae rápido con la distancia, y el sonido directo de tu voz cae al mismo ritmo que el reflejado. Acércate y el directo gana. Un móvil sostenido con el brazo estirado en una cocina de baldosa suena fatal. El mismo móvil, la misma habitación, sostenido cerca del pecho y algo a un lado, suena aceptable.
Ese cambio no cuesta nada y pesa más que cualquier compra que pudieras hacer este año.
| Dónde grabaste | Qué le hace al sonido | Qué hacer |
|---|---|---|
| Cocina de baldosa, móvil con el brazo estirado | Hueco, encajonado, se oye la habitación | Reducir la distancia a la mitad, o cambiar de sala |
| Salón con suelo duro | Un eco leve, que se lee como barato | Poner una alfombra, cerrar las cortinas |
| Dormitorio con armario y cama | Casi nada, esta es la sala buena | Grabar aquí, aunque quede menos bonito |
| Baño | Inservible, la peor sala de la casa | Nunca, por ningún motivo |
| Fuera, sin viento | Seco y limpio, muchas veces lo mejor | Vigilar solo los ruidos intermitentes |
La tercera fila es a la que los creadores se resisten. La sala que mejor suena en un piso portugués suele ser la menos fotogénica, y la decisión correcta es grabar ahí cuidando la luz en vez de grabar en la bonita y confiar.
La calle, y por qué un ruido constante no molesta
Los pisos de casco antiguo tienen tráfico, repartos, vecinos y obras, y los creadores lo tratan todo como igual de fatal. No lo es.
Qué arruina de verdad una toma
Un ruido constante es mucho más aceptable que uno intermitente, y esto sorprende siempre.
Un zumbido estable, tráfico lejano, una nevera, un aire acondicionado en otra sala: el oído los filtra en segundos y el espectador deja de oírlos. Una moto que pasa, un perro, una puerta, un claxon: esos arrancan la atención de la frase en curso, y la atención es toda la moneda del formato.
La regla práctica no es el silencio. Es evitar sucesos. Graba con un fondo constante si hace falta, y para cuando pase algo en vez de seguir esperando que el montaje lo salve.
Apaga lo que produce sucesos. Las notificaciones de todos los aparatos de la sala, incluido el que graba. La lavadora, que cambiará de ciclo en el peor momento. Todo lo que pita al terminar.
El montaje de cinco minutos
Elige la sala más pequeña con más material blando. Cierra las ventanas si la calle da sucesos, y ábrelas si la sala resuena más de lo que la calle se cuela.
Pon algo blando donde el sonido rebotaría. Una cama, un sofá, ropa colgada, una alfombra, un armario abierto: todo eso absorbe, y ponerse delante de un armario abierto lleno de ropa es lo más parecido a una cabina que hay en una casa normal.
Después graba diez segundos, escúchalos con auriculares, y solo entonces empieza la toma. Ese hábito cuesta unos segundos y es la diferencia entre enterarte ahora y enterarte cuando una marca te pida repetirlo.
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Preguntas frecuentes
¿Compro un microfonito de solapa?
Solo después de arreglar la sala, y entonces sí, ayuda. Comprado primero suele decepcionar, porque resuelve la mitad pequeña del problema y se espera que resuelva la grande.
¿Puedo grabar el sonido aparte?
Sí, y es buena costumbre para todo lo guionizado. Graba normal, registra la voz después en la sala tranquila, y alinéalos en el montaje. Requiere práctica y quita la sala de la ecuación por completo.
¿Y una música de fondo?
No tapa nada. Música sobre una mala grabación da una mala grabación con música, y hace el habla más difícil de seguir, no más fácil.
La marca ha pedido audio más limpio. ¿Qué cambio en concreto?
Cambiar de sala y acercarte, en ese orden, antes que ninguna otra cosa. Esos dos gestos resuelven la mayoría de los rechazos, y ninguno te obliga a decirle a la marca que has comprado nada.